La clave del aprendizaje profundo
Hacer visible el proceso de enseñar y de aprender
Hacer visible la enseñanza y el aprendizaje es poner a la luz ese proceso que se desarrolla en el contexto escolar a partir del vínculo pedagógico[1]. Toda situación de aprendizaje debe pensarle de uno y otro lado, es decir, desde el proceso de quien aprende pero también, desde el proceso de quien enseña.
Loris Malaguzzi nos advierte, expresando que, “lo que no se ve, no existe”. Esto nos lleva a pensar, cómo hacer visible desde la planificación, el proceso de los estudiantes al aprender y el proceso de los docentes al enseñar.
La clave es ‘documentar’, dejar registro, de los movimientos del pensamiento en el aula, para lograr un aprendizaje cada vez más profundo. Para ello, nutrimos esta postura teórica, con dos enfoques que se complementan, la enseñanza para la comprensión y el aprendizaje visible; ambos posicionan al estudiante como protagonista y al docente como estratega en cada una de las decisiones.
Si hablamos de aprendizaje visible, tomamos el enfoque pedagógico desarrollado por John Hattie y Gregory Yates, quienes proponen un plan de acción donde el aprendizaje de los estudiantes se evidencie, en primer lugar para ellos mismos, entrenando habilidades de metacognición que les permitan conocer cómo aprenden, medir sus progresos y establecer un plan de mejora; y de igual manera, para sus docentes en espacios de retroalimentación efectiva.
Si nos posicionamos en ‘enseñar para comprender’, construimos la narrativa pedagógica desde tres preguntas nodales:
1- ¿Qué quiero que mis estudiantes aprendan? Nos focaliza sobre la definición de las metas. En este punto, es importante tener presente, que las metas deben cumplir el requisito de ser claras y públicas dándose a conocer a los estudiantes.
2- ¿Qué haré cómo docente y qué harán los estudiantes para aprender? Este punto es la base de la reflexión del proceso de enseñanza. El rumbo para la toma de decisiones sobre nuestro quehacer como docentes y qué proponemos para el quehacer de los estudiantes, en el marco de la propuesta de enseñanza y en torno a una fórmula que denominaremos M.A.C. (motivo + activo + comunico), marcará y guiará tres momentos del plan de clase:

3- ¿Cómo sabemos qué aprenden los estudiantes? es decir, cómo generamos propuestas de enseñanza que pongan en ejercicio la metacognición para brindar información sobre ¿cómo sabrán los estudiantes que han alcanzado aprendizajes?
El propósito de la enseñanza tomando la comprensión, como fin último, permite al estudiante comprobar si ha aprendido al:
- poner en uso el conocimiento, estableciendo conexiones y aplicándolo de manera original en situaciones nuevas,
- y comunicar a otros.
Pensar las propuestas de enseñanza con la finalidad de ir tras las pistas del aprendizaje sitúa a la evaluación en el marco de una cultura de valoración que brinda oportunidades de aprendizaje “para”
que los estudiantes logren…
- establecer conexiones entre los saberes previos con los nuevos aprendizajes,
- poner en uso el aprendizaje para resolver distintas situaciones,
- revisitar sus producciones como oportunidad para valorar, hacerse preguntas y establecer un plan de mejora,
- comunicar lo aprendido/comprendido.
donde el docente …
- sistematiza prácticas que evalúan, revisitan y valoran;
- genera un proceso dialogado que retroalimenta el proceso;
- explora instancias de reflexión;
- promueve la autoevaluación y la coevaluación,
- comunica/documenta.
Pensar la planificación como un proceso reflexivo nos convoca a formar una actitud crítica que permite reconocer y pasar por el tamiz las prácticas de enseñanza. Esto nos posiciona en una mirada del aula que agudiza la observación, va en la búsqueda de evidencias en el proceso continuo de la metacognición hacia una enseñanza y un aprendizaje profundo.

[1]Vínculo pedagógico: Relación que se establece entre el educador y el educando en una situación de aprendizaje.
[2] Cuadro del libro, Planificando Experiencias, (2022) Karina García Ed Bonum






