El inicio del calendario escolar 2026 en Colombia está marcado por una tensión inédita entre el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y las asociaciones de colegios privados. Lo que es un hecho indiscutible para ambas partes es que las instituciones están desapareciendo: se estima que cerca de 800 establecimientos educativos no oficiales han cerrado desde 2020, dejando vacíos históricos en ciudades intermedias y grandes capitales.
Sin embargo, las explicaciones sobre por qué ocurre esto son diametralmente opuestas.
La postura de los Rectores: «La ecuación ya no da»
Para los directivos de colegios privados, especialmente aquellos que atienden a la clase media (estratos 3 y 4) y baja, la crisis es resultado de una matemática inviable.
El argumento del sector se centra en el descalce entre ingresos y costos. Por un lado, los costos operativos se han disparado, impulsados por los aumentos del salario mínimo decretados por el Gobierno para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores. Por otro, los ingresos están «topeados». La Resolución 019805 de 2025 limitó el alza de matrículas a un máximo del 9,1% (para colegios con certificaciones de alta calidad), un porcentaje que, según los rectores, no alcanza a cubrir la inflación real de la nómina y el mantenimiento.
«Nos exigen calidad de primer mundo con tarifas controladas que no cubren ni la nómina docente actualizada. No es que queramos cerrar, es que operamos a pérdida», es la queja recurrente en los pasillos de las asociaciones gremiales.
La postura del Gobierno: «No es persecución, es demografía»
Frente a esta narrativa, el Ministerio de Educación emitió un contundente comunicado este 22 de enero para «hacer claridad» ante la opinión pública. En él, el Gobierno se declara «consciente y solidario» con la situación, pero rechaza enfáticamente que exista una política sistemática o deliberada para afectar a la educación privada.
Para el Ejecutivo, el culpable es estructural y se llama «transición demográfica». El MEN presentó cifras del DANE que ilustran un «invierno demográfico»:
- En 2024 se registraron 453.901 nacimientos.
- Esto representa una caída del 12% frente a 2023.
- Y un desplome del 31,3% comparado con 2015.
El argumento oficial es simple: faltan niños. Según el Ministerio, la disminución de la matrícula no es culpa de la regulación tarifaria, sino de que «hay menos estudiantes en edad escolar». Como prueba, revelaron que a finales de 2025, 243 colegios privados en Bogotá reportaron tener menos de 50 alumnos, un volumen crítico que hace inviable cualquier operación financiera, independientemente de las tarifas.
El debate sobre las tarifas y el «Homeschooling»
El cruce de versiones también toca la regulación. Mientras los privados piden libertad tarifaria para sobrevivir, el Gobierno defiende los controles para proteger la economía familiar. En su comunicado, el Ministerio minimizó el impacto del salario mínimo en las finanzas escolares, calificándolo de «acotado», una afirmación que ha generado malestar en el sector privado que destina cerca del 70% de sus ingresos a pago de personal.
Adicionalmente, el Gobierno señaló otro factor de deserción: las decisiones familiares. Reconocen que los padres están migrando a la educación pública por motivos económicos o optando por la educación en casa (homeschooling). Sobre esto último, el MEN lanzó una advertencia velada: «La educación en casa NO se encuentra reglamentada en el país», recordando que la educación presencial es la única que garantiza el desarrollo integral y socioemocional.
Conclusión
Para este 2026, el panorama es de incertidumbre. El Ministerio asegura mantener mesas de diálogo activas y defiende que los incrementos autorizados (que incluyen puntos adicionales por inclusión y pago docente) son justos. Los colegios, por su parte, sienten que la «solidaridad» expresada en el comunicado no paga las cuentas.
Mientras el debate continúa en los despachos, en la práctica, la oferta educativa se contrae, reduciendo la diversidad de opciones para las familias colombianas en un momento donde la escuela —pública o privada— es más necesaria que nunca.
