¿Es posible integrar pantallas y herramientas digitales en la primera infancia sin perder la esencia del juego y la conexión afectiva? En un contexto donde los niños conviven con la tecnología desde sus primeros meses de vida, el desafío para los educadores y las familias trasciende lo instrumental para volverse profundamente pedagógico y humano.
Para profundizar en esta encrucijada, conversamos con Claudia Schiappa Pietra, destacada educadora, experta en gestión educativa y miembro del equipo de Tekindy Web. Con una sólida trayectoria impulsando la innovación en las aulas y coliderando iniciativas como el encuentro internacional «Pequeñas Manos, Grandes Futuros», Claudia nos invita a repensar el rol docente, desaprender viejos paradigmas memorísticos y mirar hacia referentes como el modelo finlandés para construir una educación donde la tecnología potencie —y nunca sustituya— la sensibilidad humana.
Como parte del equipo de Tekindy Web, ¿qué los motivó a organizar el encuentro «Pequeñas Manos, Grandes Futuros» con un enfoque tan específico en la integración del juego y la tecnología para la primera infancia?
Nos motivó a organizar el encuentro de educadores “Pequeñas Manos, Grandes Futuros” al ser conscientes de que cada niño lleva en sus manos la posibilidad de transformar el mundo y bien sabemos que educar hoy no es lo mismo que antes: el rol del maestro ha cambiado y ello debemos asumirlo con confianza y sin temor a lo nuevo. No hay que temer a la tecnología, porque nunca reemplazará al profesor; al contrario, puede convertirse en una herramienta que potencia y facilita su labor. Nuestra tarea es enseñar a las nuevas generaciones a hacer un uso equilibrado y responsable de lo digital, acompañar a las familias en este proceso y, juntos, contribuir a cerrar las brechas que aún persisten en la educación, por ello, temas como ciudadanía digital en la familia serán abordados.
Los datos recientes del Instituto de Política Educativa (EPI) nos invitan a reflexionar con mayor urgencia. Según el estudio, el 72% de los bebés de nueve meses tiene exposición diaria a pantallas, con un promedio de 41 minutos al día. La investigación, basada en más de 8.000 familias, revela que los hijos únicos alcanzan una tasa de exposición del 80%, y que los bebés en hogares monoparentales pasan en promedio 47 minutos frente a dispositivos, frente a los 39 minutos de aquellos que conviven con dos padres. Aunque la mayoría se mantiene por debajo de una hora, un 2% supera las tres horas diarias, lo que plantea interrogantes sobre el impacto de estos hábitos en el desarrollo infantil. Estos hallazgos confirman que el desafío no es únicamente tecnológico, sino cultural y pedagógico.
En el encuentro de educadores “Pequeñas Manos, Grandes Futuros” dialogaremos de estos temas y del futuro de la educación en la infancia. El evento busca generar un espacio para «humanizar la experiencia tecnológica en contextos educativos». Desde su perspectiva como educadora, ¿cuál es el mayor desafío que tienen los colegios y nidos peruanos para lograr este balance sin deshumanizar el aprendizaje?
Humanizar la tecnología es recordar que detrás de cada algoritmo hay un niño que necesita ser escuchado. En el Perú, los colegios y nidos enfrentan un reto decisivo: integrar la tecnología en la educación inicial sin olvidar que, en esta etapa, el aprendizaje ocurre principalmente a través del juego, la curiosidad y la interacción afectiva. Introducir pantallas sin un propósito pedagógico claro corre el riesgo de deshumanizar la experiencia. Por ello, el reto no es simplemente “usar tecnología”, sino diseñar entornos donde lo digital complemente y potencie la creatividad, la exploración y la relación con los demás.
Esto exige formar docentes capaces de discernir cuándo una aplicación realmente enriquece el aprendizaje y cuándo sustituye procesos esenciales como la interacción, el desarrollo del lenguaje, la motricidad o la imaginación. La clave está en poner la tecnología al servicio del juego y la interacción social, nunca al revés.
La inteligencia artificial, por ejemplo, debe ser vista como una caja de herramientas: el educador decide cómo abrirla y qué construir con ella. Ninguna máquina puede replicar la sensibilidad, la intuición y la construcción de vínculos afectivos que caracterizan la labor docente.
El brochure de invitación del evento destaca que el beneficio más significativo para los asistentes será un «cambio de mentalidad». ¿Qué prácticas tradicionales cree que son las más urgentes de «desaprender» en el sistema de educación infantil actual?
El verdadero cambio de mentalidad en la educación infantil implica desaprender prácticas que ya no responden a las necesidades de los niños de hoy: la memorización mecánica, la disciplina rígida y la sobrevaloración de lo académico en edades tempranas. El reto es abrir espacio a un paradigma distinto: uno que valore el juego como motor del aprendizaje, que respete la diversidad, que dé voz a los niños y que conecte la escuela con la comunidad y el entorno. Solo así podremos formar generaciones capaces de pensar críticamente, de crear y de convivir con empatía.
El evento cuenta con importantes conferencistas de Finlandia, como Johan Storgard (Finland International Education) y Stella Giota (Kindiedays). ¿Qué elementos del modelo educativo preescolar finlandés considera que son los más adaptables y necesarios para nuestra realidad local?
El modelo preescolar finlandés nos inspira porque coloca al niño en el centro del aprendizaje, respetando sus tiempos y necesidades. De ese enfoque, considero que hay elementos muy adaptables y necesarios para nuestra realidad. Por ejemplo, la importancia del juego como eje pedagógico, que no es visto como un pasatiempo, sino como la forma más natural y poderosa de aprender. También la valoración del bienestar socioemocional: en Finlandia se entiende que un niño feliz y seguro aprende mejor, y eso es algo que debemos priorizar en nuestras escuelas.
Otro aspecto clave es la confianza en los docentes y su rol como facilitadores, más que transmisores de contenidos. Esa mirada abre espacio a la creatividad y a la participación activa de los niños. Finalmente, la conexión con la comunidad y el entorno: el aprendizaje se vincula con la vida cotidiana, con la naturaleza y con la cultura local, lo que lo hace significativo y sostenible.
Si logramos adaptar estos principios —juego, bienestar, confianza y conexión con la comunidad— estaremos dando pasos firmes hacia un cambio de mentalidad que responda a nuestras propias realidades y desafíos.
Se incluyen temas sobre proyectos STEM/STEAM y ciudadanía digital desde los primeros años. ¿De qué manera la plataforma de Tekindy Web y sus alianzas (como Kindiedays) facilitan que el educador pase de la teoría a la práctica para guiar a los niños como «creadores críticos y responsables»?
La plataforma Tekindy Web, junto con sus alianzas como Kindiedays, nos permite dar un salto de la teoría a la práctica en la educación temprana. Gracias a sus herramientas digitales, los docentes pueden diseñar proyectos STEM/STEAM y de ciudadanía digital que se convierten en experiencias vivas y visibles para los niños. Los portafolios digitales, la comunicación en tiempo real con las familias y la integración de metodologías internacionales, como las finlandesas, hacen posible que cada actividad se traduzca en evidencia concreta de aprendizaje. De esta manera, los niños no solo consumen tecnología, sino que aprenden a usarla de forma crítica, creativa y responsable. El educador deja de ser un transmisor de contenidos y se convierte en un guía que acompaña a los estudiantes en la construcción de su identidad como ciudadanos digitales conscientes y creadores del futuro.
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