El teatro como acto de identidad mediante una pedagogía que forma sujetos con historia, autonomía y pertenencia

Pedagogía del teatro e identidad regional: el aprendizaje interdisciplinario para potenciar la autonomía y el sentido de pertenencia escolar

La escuela no enseña solo contenidos sino quiénes somos porque cuando la historia deja de ser un capítulo para subrayar y se convierte en cuerpo, voz y escena, los estudiantes descubren que la patria también se construye desde el aula.

Esa es la apuesta de la propuesta que cierra el Mes Güemesiano en la Escuela N° 4694 San Leonardo Murialdo: el Proyecto Interinstitucional «Güemes se ha contagiado de hierro». Una experiencia que aunó a estudiantes de 1° a 7° grado de Nivel Primario, docentes de grado, de Artística, de Talleres EJE, de Educación Física, junto a familias y colaboradores de la comunidad.

Trabajo en equipo: la escuela como colectivo que resiste

La obra es el resultado de una articulación real entre saberes: Ciencias Sociales dio el marco histórico, Lengua la palabra, Educación Artística el cuerpo y la escena, Formación Ética y Ciudadana el sentido de lo común, y los Talleres EJE la técnica y la creación.

Este trabajo colaborativo entre docentes de distintas disciplinas demuestra algo esencial: enseñar historia con innovación exige romper el aula-caja. Cuando el maestro de Educación Física ensaya una entrada con los chicos, cuando la docente de Artística diseña la escenografía y la familia acompaña el proceso, la institución deja de ser un edificio para ser un puente cultural. Allí nace la pertenencia: el estudiante entiende que forma parte de algo más grande que él, que lo sostiene y lo interpela.

Innovación pedagógica: de la memoria al protagonismo

«Güemes se ha contagiado de hierro» no es una representación sino una reconstrucción histórica protagonizada por los niños, para ellos subirse al escenario para representar al General Guemes, la familia,  a los infernales o al pueblo salteño, implica apropiarse de una narrativa que antes parecía lejana.

La significatividad radica en eso: el teatro como espacio de crecimiento personal y colectivo. Sentir que decenas de espectadores —familias, docentes, amigos y comunidad— observan su trabajo de actuación y danza, eleva la autoestima y el compromiso. Cada ensayo se volvió una práctica concreta de libertad y expresión, valores centrales del legado güemesiano. Para ellos, actuar es descubrir su voz, su lenguaje corporal y su identidad, comprendiendo que su arte también construye patria.

Aquí está la innovación: de pasar del “estudiar a Güemes” al “ser parte de Güemes”. La memoria colectiva se vuelve experiencia sensible y cuando el aprendizaje emociona, se vuelve irreversible.

Identidad, autonomía y resistencia desde el contexto

Esta propuesta se inscribe en un marco legal y cultural sólido teniendo en cuenta que la Ley de Educación Nacional N° 26.206 reconoce a la educación como derecho social y establece como fin la valoración de los procesos históricos que consolidaron la Nación mientras que la Ley Provincial de Educación N° 7546 de Salta, a su vez, impulsa la identidad cultural salteña y la preservación del patrimonio histórico mediante propuestas contextualizadas.

En una escuela con estudiantes provenientes de contextos vulnerables, esta iniciativa adquiere una potencia mayor porque mostrar y demostrar que cada niño es artífice de su destino es un acto de tenacidad pedagógica.

La escuela apuesta a la educación como recurso de cambio, cuando un estudiante ve su trabajo socializado, cuando su familia lo aplaude en un teatro, se rompe el mandato de lo imposible empoderando a los niños como protagonistas de su aprendizaje lo que fortalece tres dimensiones:

– Identidad y esencia: Reconocerse parte de una historia local y nacional.

– Autonomía: Decidir, crear, expresarse sin tutelaje.

– Autoestima elevada: Validar que su voz y su cuerpo importan en el espacio público.

La obra artístico-literaria es la instancia culminante de un proceso que dejó capacidades instaladas como comunicación, creatividad, pensamiento crítico, trabajo colaborativo y valoración de la memoria.

Si queremos estudiantes con raíces, necesitamos escuelas que innoven sin olvidar, que tomen la historia nuestra, la sitúen en escena y la devuelvan a la comunidad, porque cuando un chico de 7mo grado dice “yo fui Güemes”, no está jugando sino está diciendo: “yo soy parte de esta tierra, y esta tierra es parte de mí”.

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