El espacio como tercer maestro: más allá de la metáfora
En el debate contemporáneo sobre la calidad educativa, la formación docente y la digitalización suelen ocupar el centro de la escena. Sin embargo, una variable estructural a menudo subestimada está emergiendo como un factor crítico de éxito: el espacio físico. Una nueva investigación titulada Competencias docentes centradas en el alumnado en entornos de aprendizaje innovadores y tradicionales, publicada en 2025, ofrece evidencia empírica sobre cómo el entorno arquitectónico condiciona y potencia el desempeño profesional del profesorado.
El estudio, liderado por investigadores de la Universitat de València y la Universidad de Alicante, entre otras instituciones, analizó una muestra de 782 docentes para determinar si aquellos que trabajan en Entornos Innovadores de Aprendizaje (EIA) activan competencias distintas a las de quienes laboran en aulas tradicionales. Los resultados son concluyentes para la gestión educativa: el espacio no es neutral; actúa como un acelerador de la innovación pedagógica.
La brecha metodológica entre el aula tradicional y el entorno innovador
El informe parte de una premisa alentadora: existe una aceptación generalizada del cambio pedagógico. El 95,26% de los docentes encuestados afirmó utilizar metodologías centradas en el alumnado. Sin embargo, al desglosar los datos según el entorno de trabajo, emergen diferencias cualitativas significativas.
Los docentes que desempeñan su labor en espacios innovadores —definidos por su flexibilidad, mobiliario adaptable y tecnología ubicua— muestran una tendencia estadística superior a implementar estas prácticas de manera efectiva. La investigación encontró diferencias significativas en la planificación de experiencias de aprendizaje y en la integración de estrategias que promueven la participación activa del estudiante.
Para los directivos escolares, esto implica que la inversión en metodologías activas (como el aprendizaje por proyectos o el trabajo cooperativo) puede verse obstaculizada por infraestructuras rígidas. El estudio señala que los EIA facilitan una transición real desde un enfoque centrado en el profesor hacia uno centrado en el estudiante, sugiriendo que el diseño espacial y la pedagogía deben evolucionar de la mano.
Tecnología: de la visualización a la creación de contenido
Uno de los hallazgos más relevantes para la planificación estratégica TIC en los centros educativos es el uso diferenciado de la tecnología. Si bien la digitalización avanza en todos los frentes, el perfil de uso cambia drásticamente según el entorno.
En los espacios tradicionales, la tecnología tiende a utilizarse para funciones básicas como presentar información o la búsqueda de datos. En contraste, el estudio revela que en los EIA existe una integración más profunda y creativa de las herramientas digitales. Los docentes en estos entornos fomentan significativamente más que sus alumnos diseñen su propio proceso de aprendizaje, colaboren entre pares mediante herramientas digitales y, crucialmente, creen contenidos digitales propios.
Esto valida la hipótesis de que un entorno flexible, donde la tecnología es ubicua y accesible, invita al docente a asumir un rol de facilitador que promueve la competencia digital avanzada en los estudiantes, más allá del mero consumo de información.
Democracia en el aula y autonomía estudiantil
El impacto de los EIA trasciende lo académico e incide en el clima escolar y la convivencia. Los datos del estudio indican que el profesorado en espacios innovadores es más propenso a «consensuar con el estudiantado las normas del aula» y a «fomentar su participación en la toma de decisiones sobre el proceso de aprendizaje».
Este hallazgo es vital para los líderes educativos preocupados por la formación ciudadana y la autonomía. El entorno innovador parece favorecer una relación más horizontal y democrática, donde se permite al alumnado utilizar el espacio según sus necesidades de aprendizaje. Curiosamente, los docentes de aulas tradicionales reportaron fomentar más el «respeto por el entorno del aula» (mobiliario, recursos), lo cual los autores interpretan como una consecuencia lógica de los EIA: al ser espacios diseñados para la interacción y la manipulación constante, el foco se desplaza de la conservación del orden físico a la dinámica de uso.
Necesidades de formación y rediseño institucional
La investigación cierra con una lectura clara sobre las aspiraciones profesionales. Existe un alto interés general (63,04%) por la innovación educativa. No obstante, los docentes que ya trabajan en EIA muestran un interés significativamente mayor en «nuevas formas de rediseñar los espacios educativos» y en «nuevas formas de utilizar los espacios».
Esto sugiere un círculo virtuoso: la exposición a entornos flexibles genera una mayor conciencia sobre el papel del espacio en el aprendizaje, motivando al docente a seguir innovando. Para la gestión del talento humano, esto implica que los programas de formación docente no deben limitarse a la didáctica o al software; es imperativo incluir módulos sobre el diseño y uso pedagógico de espacios flexibles.
Las conclusiones del estudio refuerzan la necesidad de que las políticas educativas y los planes estratégicos de los centros contemplen la infraestructura no como un gasto pasivo, sino como una inversión activa en calidad docente. Adaptar el sistema educativo a los retos actuales pasa, inevitablemente, por derribar los muros —físicos y mentales— del aula tradicional.
Sugerencias para profundizar el tema
Esta sección ofrece líneas de análisis prospectivo para equipos directivos y decisores políticos, separadas del cuerpo informativo principal:
- Auditoría de espacios escolares: ¿Está la infraestructura actual de su centro limitando la implementación de su proyecto educativo? Sería recomendable realizar un diagnóstico sobre la flexibilidad del mobiliario y su correlación con las metodologías que se desean implantar.
- Formación en «Habitabilidad Pedagógica»: Los datos sugieren incluir en los planes de formación docente competencias específicas sobre cómo habitar y gestionar espacios flexibles, evitando que un aula innovadora se utilice con dinámicas de clase magistral.
- Políticas de inversión pública: Para los gestores de políticas públicas, el estudio justifica la necesidad de nuevos estándares de construcción escolar que prioricen la polivalencia y la integración tecnológica sobre la mera capacidad de aforo.
- Investigación sobre co-docencia: Dado que los espacios innovadores suelen facilitar la presencia simultánea de varios grupos y docentes, sería pertinente investigar cómo estos entornos impactan en la colaboración profesional en tiempo real (co-teaching) dentro de su institución.
Referencia bibliográfica
Granda-Piñán, A.-R., Moreno-Rando, M., Vecino-Ramos, S., & Monforte-Chiva, R. (2025). Competencias docentes centradas en el alumnado en entornos de aprendizaje innovadores y tradicionales. Revista Española de Pedagogía, 83(292), 549-569. https://doi.org/10.9781/rep.2025.378
