Más allá del color: Reflexiones sobre los espacios educativos preescolares en Finlandia

En 2022, decidí dejar la dirección del Centro de Educación Inicial que había fundado 35 años atrás para embarcarme en una nueva iniciativa vinculada a la educación preescolar. Con ese propósito, contacté a empresas finlandesas especializadas en la asesoría para la implementación de centros preescolares y en la creación de herramientas digitales de alta calidad dirigidas a padres, maestros y directivos. También exploré programas orientados a niños mayores de tres años, enfocados en la enseñanza lúdica del inglés.

Este interés me llevó a establecer contacto con representantes del sector y a visitar Helsinki, la capital de Finlandia, un país reconocido mundialmente por la excelencia de su sistema educativo. Durante mi estadía, me pregunté: ¿Cuáles son las claves que hacen de Finlandia uno de los países con mejor calidad educativa?

La educación pública finlandesa es gratuita, excepto la preescolar, pues no es obligatoria salvo en el año previo al inicio de la escolaridad formal, es decir, cuando el niño cumple siete años. Los municipios se encargan de organizar la educación preescolar y están obligados a ofrecerla a los niños de su zona. Los niños asisten a los centros preescolares un promedio de cuatro horas diarias, aunque pueden quedarse más tiempo si sus padres lo requieren. Además, todos tienen derecho a una comida gratuita y a transporte sin costo si deben recorrer más de cinco kilómetros para llegar a su centro.

Durante mi breve estancia, pude notar cómo, a pesar del frío y el clima, los finlandeses disfrutan de una alta calidad de vida, lo que les ha valido el reconocimiento, por octavo año consecutivo, como el “país más feliz del mundo”.

El propósito de mi viaje no fue turístico, por lo que me centraré en lo que observé, percibí y experimenté en diversas escuelas preescolares, guarderías o Paivakoti, como se les conoce en finés. Bajo la premisa de que los espacios educativos también educan y con una visión holística de la arquitectura pedagógica, el aula se considera el recurso físico fundamental para las actividades educativas, integrando todos los espacios como una unidad armoniosa que favorece el desarrollo y bienestar del niño.

Los centros que visité eran ambientes serenos, con amplias ventanas que permiten el ingreso de luz natural y ubicados cerca de bosques o parques, facilitando el contacto de los niños con la naturaleza. La algarabía infantil se expresaba libremente, pero en un entorno cuidadosamente diseñado con pocos estímulos visuales y tonos suaves, creando una estética armoniosa que favorece el bienestar emocional, la autorregulación y un aprendizaje más profundo y duradero.

Durante años, creí erróneamente que cuanto más colorido y estimulante era un aula, más educativo resultaba. Sin embargo, comprendí que la sobreestimulación puede afectar negativamente la concentración, pues los niños no saben dónde focalizar su atención. En cambio, las aulas preescolares finlandesas generan una sensación de calma y seguridad. Los espacios tranquilos y en colores suaves ofrecen múltiples beneficios, promoviendo el juego libre y la creatividad, elementos que el sistema educativo finlandés considera fundamentales.

Los espacios están diseñados de manera flexible y adaptativa, favoreciendo el bienestar y el aprendizaje activo. En lugar de aulas tradicionales con escritorios alineados, los ambientes son abiertos y multimodales, con áreas diferenciadas para diversas actividades. Incluyen rincones temáticos como arte, ciencias y construcción, todos equipados con materiales que fomentan la exploración. También cuentan con espacios sensoriales decorados en tonos suaves para evitar la sobreestimulación, mesas de luz y zonas de arena y agua.

Los entornos creativos estimulan la imaginación y el desarrollo motor y cognitivo, proporcionando materiales accesibles como papel, cartón, pinturas, plastilina y elementos reciclados (botellas, cajas, tapitas) para fomentar la creatividad sostenible. Además, tienen áreas dedicadas al juego de roles con disfraces, máscaras y telas, enseñando a los niños a cuidar y organizar sus materiales.

Hay rincones musicales con instrumentos de percusión como tambores, maracas y platillos, campanas, xilófonos y espacios para cantar y bailar.

Los patios de recreo en los centros preescolares finlandeses están cuidadosamente diseñados para estimular habilidades motoras, cognitivas y sociales. Bajo la filosofía de que el juego fomenta la autonomía, cooperación, desarrollo motor grueso e inclusión, los espacios incluyen columpios para favorecer la interacción social, estructuras de escalada para mejorar la coordinación y áreas multiusos para juegos físicos. También cuentan con carruseles que desafían el equilibrio y la resistencia de los niños, asegurando que el juego sea tanto divertido como educativo.

Los niños salen a jugar varias veces al día, excepto cuando la temperatura es menor a -25 grados Celsius. Aunque los maestros supervisan a los alumnos, les otorgan autonomía y libertad para trepar árboles, correr o deslizarse por el tobogán, promoviendo así su independencia y desarrollo integral.

La experiencia fue inolvidable e inspiradora, siendo éste el objetivo del artículo, hacernos reflexionar acerca de la importancia del espacio físico para que los niños puedan aprender felices y desarrollar todas sus potencialidades.

Estamos trabajando para un preescolar innovador aprendiendo de quienes son los mejores el mundo.

Bibliografía:

Pollari, Pirjo; Salo, Olli-Pekka; and Koski, Kirsti. (). In Teachers We Trust – the Finnish Way to Teach and Learn. i.e.: inquiry in education: Vol. 10: Iss. 1, Article 4.

Retrieved from: https://digitalcommons.nl.edu/ie/vol10/iss1/4

Carlos Anderson, Modelos Educativos con Futuro, Retos y oportunidades que enfrenta la educación en el Perú.

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