PISA 2025 en Ecuador: Del diagnóstico de resultados a una agenda institucional de mejora educativa

De la evaluación externa a la transformación del aula: claves para construir una agenda de equidad y mejora educativa tras PISA 2025 en Ecuador

El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) analiza en jóvenes de aproximadamente 15 años su capacidad para utilizar conocimientos y habilidades en la resolución de problemas, el pensamiento crítico y situaciones próximas a la vida real. En Ecuador participaron en PISA 2025, 9.128 estudiantes pertenecientes a 266 instituciones educativas, representativos de aproximadamente 267.900 adolescentes y del 84 % de la población nacional de esa edad (Organisation for Economic Cooperation and Development [OECD], 2026a).

Los resultados ecuatorianos deben interpretarse más allá de una clasificación internacional. Su verdadero valor consiste en identificar hasta qué punto el sistema educativo está consiguiendo que sus estudiantes comprendan, razonen, interpreten información, argumenten y transfieran los conocimientos adquiridos hacia nuevos contextos.

PISA 2025 evidencia importantes dificultades. Ecuador obtuvo promedios de 393 puntos en Ciencias, 385 en Lectura y 366 en Matemáticas, inferiores a los promedios de la OCDE. Más significativo todavía resulta analizar los niveles de desempeño: solamente el 40 % de los estudiantes ecuatorianos alcanzó al menos el Nivel 2 en Ciencias, el 40 % en Lectura y apenas el 20 % en Matemáticas. Los respectivos promedios de la OCDE fueron 74 %, 69 % y 65 % (OECD, 2026a).

Estos datos sugieren que una proporción considerable del estudiantado presenta dificultades para interpretar información, formular inferencias, modelizar matemáticamente situaciones, analizar evidencias científicas y justificar procedimientos. El principal desafío, por tanto, no debería formularse exclusivamente como “mejorar la puntuación PISA”, sino como incrementar sostenidamente el número de estudiantes que alcanza competencias fundamentales.

La desigualdad constituye otro factor crítico. En Ciencias, los estudiantes pertenecientes al 25 % socioeconómicamente más favorecido superaron en 86 puntos a quienes se encontraban en el 25 % menos favorecido. Además, la condición socioeconómica explicó alrededor del 20 % de la variación del desempeño científico en Ecuador, frente al 12 % registrado en promedio en los países de la OCDE (OECD, 2026a). Esto demuestra que elevar la calidad educativa debe ir acompañado de estrategias específicas de equidad y recuperación de aprendizajes.

Sin embargo, los resultados también muestran fortalezas relevantes. El 86 % de los estudiantes señaló que su profesor de Ciencias demuestra interés por el aprendizaje de todos y el 85 % indicó recibir ayuda adicional cuando la necesita. En contraste, el ausentismo merece especial atención: el 31 % declaró haber faltado al menos un día durante las dos semanas anteriores a PISA y el 53 % haber llegado tarde a la institución educativa (OECD, 2026a).

El Modelo Educativo Nacional ecuatoriano plantea la necesidad de articular currículo, formación profesional docente, evaluación educativa, innovación y ambientes de aprendizaje contextualizados (Ministerio de Educación, 2023). Esta orientación ofrece una base adecuada para responder institucionalmente a los resultados PISA sin crear un currículo paralelo.

En Matemáticas resulta necesario avanzar desde el ejercicio repetitivo hacia problemas contextualizados que obliguen al estudiante a comprender, representar, calcular, interpretar y justificar. En Lectura, la comprensión debe convertirse en una responsabilidad transversal: Ciencias, Matemáticas, Estudios Sociales y las demás áreas también requieren interpretación de textos, gráficos, evidencias y fuentes. En Ciencias, las experiencias educativas deberían estructurarse progresivamente mediante la secuencia pregunta–evidencia–interpretación–explicación–argumentación.

La investigación ecuatoriana reciente fortalece este planteamiento. Lima-Yarpaz et al. (2025), al estudiar la aplicación del currículo priorizado en Bachillerato, encontraron avances en la contextualización y el desarrollo de competencias matemáticas y socioemocionales, pero también necesidades de fortalecimiento relacionadas con competencias digitales y recursos educativos. Disponer de un currículo orientado hacia competencias, por tanto, no garantiza automáticamente su desarrollo: se requieren formación docente, acompañamiento pedagógico y evaluación sistemática.

Una estrategia viable para las instituciones educativas ecuatorianas debería fundamentarse en cinco acciones prioritarias: diagnóstico periódico de competencias; rutinas permanentes de comprensión lectora y resolución de problemas; evaluación formativa acompañada de reenseñanza; tutorías focalizadas para estudiantes con rezago; y comunidades profesionales docentes orientadas al análisis de evidencias de aprendizaje.

Estas acciones deberían complementarse con sistemas de alerta temprana de inasistencia y dificultades académicas, observación y retroalimentación docente, utilización responsable de inteligencia artificial y un tablero institucional de indicadores que permita comparar línea base, avances y metas.

La finalidad no debe ser enseñar para responder PISA. La propia OCDE establece que la evaluación busca determinar cómo los estudiantes utilizan sus conocimientos frente a problemas complejos y desafíos reales (OECD, 2026b). Cuando una institución enseña sistemáticamente a comprender, investigar, razonar, resolver y argumentar, los mejores resultados en evaluaciones externas se convierten en una consecuencia del aprendizaje y no en su finalidad.

PISA 2025 debe ser entendido como una línea de base para la acción educativa. Ecuador enfrenta brechas significativas, particularmente en Matemáticas y Lectura, pero dispone también de fortalezas docentes y de un marco educativo nacional orientado hacia el desarrollo de competencias.

La transformación sostenible depende, en gran medida, de mejorar aquello que sucede cotidianamente en las aulas: formular preguntas intelectualmente desafiantes, utilizar evaluación formativa, intervenir antes del fracaso, fortalecer la colaboración docente y tomar decisiones basadas en evidencia.

El verdadero indicador de éxito no será únicamente ascender en una clasificación internacional. Será conseguir que, año tras año, más estudiantes ecuatorianos sean capaces de comprender lo que leen, razonar matemáticamente, interpretar evidencias científicas, resolver problemas y argumentar sus decisiones con autonomía.

Referencias bibliográficas utilizadas

Lima-Yarpaz, J., Arias-Balarezo, A. L., & Molina-Jiménez, F. E. (2025). Pertinencia del currículo priorizado con énfasis en competencias: perspectivas docentes sobre la enseñanza de matemáticas en Bachillerato en Ciencias. Cátedra, 8(2), 56–77. https://doi.org/10.29166/catedra.v8i2.7916

Ministerio de Educación. (2023). Modelo Educativo Nacional: Hacia la transformación educativa. Ministerio de Educación del Ecuador. Documento oficial

Organisation for Economic Co-operation and Development. (2026a). PISA 2025 Results (Volume I): Ecuador. OECD. OECD – Ecuador country note

Organisation for Economic Co-operation and Development. (2026b). PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students. OECD Publishing. OECD – PISA 2025 Results

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