La primera infancia constituye una etapa fundamental en el desarrollo humano, trascendiendo la mera adquisición de conocimientos para abarcar la integralidad del ser: lo cognitivo, emocional, social y físico. La plasticidad cerebral permite que las experiencias tempranas moldeen el cerebro, afectando el aprendizaje, la regulación emocional y las habilidades sociales. La adquisición del lenguaje se fomenta mediante la interacción y la exposición temprana al mismo, mientras que el juego potencia el desarrollo motor y cognitivo. El juego, clave para el desarrollo, fomenta la resolución de problemas, la creatividad y la gestión emocional, así como se establecen bases para la autoestima, la empatía y relaciones sanas mediante vínculos seguros.
Si bien la familia constituye el primer entorno educativo informal para cada niño, donde el aprendizaje ocurre de manera natural a través de la interacción cotidiana, el Nivel Inicial emerge como el primer eslabón formal en la cadena educativa, con un currículo estructurado, actividades pedagógicas y profesionales capacitados para guiar y acompañar el aprendizaje de los niños.
Así mismo, la Ley de Educación Nacional número 26.206, consagra este Derecho a la Educación y define a la Educación Inicial como una unidad pedagógica para niños de 45 días a 2 años (dentro de la organización de Jardines Maternales) y niños de 3 a 5 años (dentro de la organización de Jardines de Infantes). De igual modo, La Ley número 27.045 establece la obligatoriedad de la educación inicial desde los 4 años y busca que el Estado Nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires universalicen los servicios educativos para los niños de 3 años.
Ahora bien, ¿Por qué se subestima sistemáticamente la Educación Inicial, siendo innegable su trascendencia para el desarrollo infantil en la primera infancia? Esta contradicción nos obliga a cuestionar algunas de las razones de su desvalorización.
La realidad es que la sociedad, e incluso otros niveles educativos, a menudo subestiman el papel crucial del Nivel Inicial en la vida de los niños y la labor de sus docentes. La falta de reconocimiento y apoyo se manifiesta de diversas formas, desde la escasez de recursos hasta la percepción errónea de que la Educación Inicial es meramente preparatoria para el nivel primario o bien, en contraposición, un espacio destinado a la recreación, donde los niños asisten mientras sus familias trabajan.
Ante esta realidad, los educadores de este nivel se enfrentan a un desafío inevitable: ¿Cómo transformar la percepción de la Educación Inicial para que se valore como una etapa fundamental en sí misma?; ¿Cómo se puede mantener la motivación y el compromiso profesional ante la falta de reconocimiento adecuado?; ¿Cómo valorar y defender los derechos que existen en la primera infancia frente a tanta contradicción?
Si bien no hay respuestas definitivas a estas preguntas, es posible que algunas de estas propuestas sea el comienzo de este proceso de transformación, o bien un punto de partida para una reflexión colectiva:
- Desarrollar estrategias de comunicación y colaboración dentro de las instituciones educativas.
- Organizar jornadas de puertas abiertas y eventos donde los docentes de educación inicial puedan mostrar su trabajo y la importancia de sus prácticas pedagógicas.
- Organizar talleres y seminarios que destaquen la importancia del desarrollo infantil temprano y su impacto en el aprendizaje futuro.
- Estimular el interés de los profesionales de la educación a investigar sobre las nuevas pedagogías que se aplican en la educación inicial.
- Organizar charlas y talleres para padres sobre la importancia del desarrollo infantil temprano y el papel de la educación inicial.
- Realizar campañas de comunicación en redes sociales u otros medios, para destacar la importancia de la educación inicial.
- Impulsar la creación y el fortalecimiento de políticas públicas que garanticen el acceso real a una educación inicial de calidad para todos los niños y niñas.
Valorar y defender el trabajo que realizan los docentes en este nivel educativo empoderando su labor, es reconocer la importancia que tiene la primera infancia en la educación y hacer valer el Derecho de cada niño. Cada pequeño paso contribuye a construir un futuro más prometedor. Este camino arduo, pero no imposible, exige un trabajo colectivo.
Ley 26.206 de 2006. Educación Nacional. Diciembre 14 de 2006. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/ley-de-educ-nac-58ac89392ea4c.pdf
Ley 27.045 de 2014. Educación Nacional. Diciembre 03 de 2014. https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-27045-240450/texto
