Argentina proyecta una caída del 27% en la matrícula y un ratio de 12 alumnos por docente para 2030
Un nuevo informe de Argentinos por la Educación revela que el sistema escolar se enfrenta a una contracción inédita. Lejos de ser solo un desafío de sostenibilidad, se abre una ventana de oportunidad fiscal de más de un billón de pesos para reorientar recursos hacia tutorías y formación, evitando el error de reducir la inversión por inercia.

La estructura del sistema educativo argentino está crujiendo, pero no por el peso de la demanda, sino por su retirada. Un informe técnico publicado en enero de 2026 por Argentinos por la Educación, con autoría de Martín De Simone (Banco Mundial), María Sol Alzú y Martín Nistal, pone cifras definitivas a un fenómeno que transformará la gestión escolar en el próximo lustro: la matrícula de nivel primario se desplomará un 27% hacia 2030.
Este dato, basado en proyecciones de la Dirección Nacional de Población, implica que habrá 1,2 millones de alumnos menos en las aulas respecto a 2023. Para los líderes educativos, el mensaje es urgente: el modelo de expansión de cobertura ha terminado; comienza la era de la optimización de recursos en un sistema que se achica.
El fin del aula superpoblada
El impacto más visible de este cambio demográfico será la desaparición virtual de las aulas masificadas. Según el análisis de los datos urbanos, si se mantiene la cantidad actual de secciones, la configuración del aula cambiará radicalmente:
- Las secciones con más de 30 alumnos, que solían ser el símbolo de la saturación escolar, pasarán de representar el 14,1% de la matrícula en 2023 a apenas un 0,4% en 2030.
- En contraste, las aulas «personalizadas» (con menos de 20 alumnos) explotarán, pasando de cubrir el 21,5% al 71% de la matrícula total.
Este vaciamiento de los pupitres no es uniforme. Mientras que el promedio nacional de caída es del 27%, jurisdicciones como Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y la Ciudad de Buenos Aires (-34%) enfrentarán escenarios de contracción drástica que obligarán a fusionar cursos o cerrar establecimientos si no se redefine la oferta.
El ratio de 12: ¿Eficiencia o desperdicio?
El informe destaca que, si la planta docente se mantiene constante mientras los alumnos disminuyen, Argentina pasará de un promedio de 16 alumnos por cargo docente (dato de 2023) a 12 alumnos por cargo en 2030.
En el contexto regional actual, Argentina (con 16) ya se ubica en una posición intermedia: tiene menos alumnos por docente que México (24), Colombia (23) y Brasil (18), y se acerca a los estándares de la OCDE (14) y Uruguay (15). Bajar a 12 colocaría al país en un nivel de holgura de recursos humanos superior a casi toda la región y a muchos países desarrollados.
Sin embargo, el informe advierte sobre una trampa de gestión. Reducir el tamaño de la clase per se (pasar de grupos moderados a pequeños) es clasificado por el panel de evidencia global GEEAP como una «inversión desfavorable» o poco costo-efectiva. Es decir, tener menos alumnos no garantiza automáticamente mejor aprendizaje si el docente sigue enseñando igual.
La oportunidad del billón de pesos
Aquí reside el hallazgo más estratégico para la gestión pública. La reducción natural de la matrícula, si se acompañara de una readecuación proporcional de cargos, liberaría recursos inmensos. El estudio estima que, para 2030, el sistema demandaría 50.034 secciones y 71.250 cargos docentes menos.
El valor económico de esta capacidad ociosa se calcula en aproximadamente $1.007.974 millones de pesos (a valores de salario docente de sept-2025), lo que representa cerca del 15% del presupuesto nacional en Educación y Cultura.

El dilema de liderazgo es qué hacer con este «dividendo demográfico». Los autores sugieren no usarlo para ahorro fiscal (recorte), sino para re-inversión inteligente. Siguiendo la evidencia del GEEAP, proponen:
- Tutorías personalizadas: Reasignar docentes excedentes para brindar apoyo individualizado o en pequeños grupos, una intervención de «inversión ventajosa».
- Acompañamiento pedagógico: Destinar roles a la mentoría y retroalimentación docente, probado como altamente efectivo.
- Extensión de jornada: Aunque costosa, se vuelve viable al tener menos alumnos por cubrir.
Disparidad Federal y Gestión Privada
El impacto será asimétrico. Provincias como Catamarca y La Pampa podrían llegar a ratios técnicos de 7 u 8 alumnos por docente, cifras que desafían la lógica de la escuela tradicional graduada. Por otro lado, el sector de gestión privada también sufrirá el golpe: se proyecta que en las escuelas privadas, las aulas de más de 30 alumnos pasarán del 27,2% a casi cero (0,2%), lo que pone en jaque la sostenibilidad financiera de colegios que dependen de matrículas numerosas para cubrir costos fijos.
En conclusión, la investigación de Argentinos por la Educación plantea que la crisis de natalidad es, paradójicamente, la mayor oportunidad de las últimas décadas para la calidad educativa. Pero requiere audacia política: dejar de administrar la inercia para empezar a gestionar la personalización.






