La Alcaldía Mayor de Bogotá, el Jardín Botánico y el Colegio Nueva York lanzan el Catálogo de Especies Vegetales Visitadas por Polinizadores
Ciencia ciudadana escolar para la conservación urbana: lanzamiento del catálogo de flora y polinizadores en Suba

El Colegio Nueva York se ha consolidado como una institución líder en educación ambiental desde 2016, dada su participación activa en procesos de ciencia ciudadana como el Plan Padrino del Humedal Torca-Guaymaral y el Acuerdo de Conservación de la Reserva Thomas Van der Hammen. Las acciones pedagógicas en territorio y la creación de espacios biofílicos dentro de la institución constituyen una estrategia de educación ambiental orientada a la humanización, la compasión y la felicidad, promoviendo la conexión con la naturaleza, el aprendizaje experiencial, la actividad física y la salud emocional de los estudiantes. Asimismo, fortalecen habilidades sociales y comunicativas, creatividad, pensamiento crítico y conciencia ambiental frente a la mitigación y adaptación al cambio climático.
El Humedal Guaymaral enfrenta amenazas derivadas de la urbanización y la degradación de sus ecosistemas, lo que ha reducido hábitats naturales para especies clave como los polinizadores. Estos organismos son esenciales para la reproducción de plantas nativas y el equilibrio ecológico del humedal, favoreciendo la biodiversidad y los procesos ecológicos fundamentales.
Con el fin de contribuir a la restauración ecológica y la conservación de polinizadores, se creó en el Colegio Nueva York un Jardín de Polinizadores visitado por especies nativas del Humedal Guaymaral. Este proyecto, con participación de estudiantes, se enmarca en el Plan de Manejo Ambiental del Humedal Guaymaral (PMAH) y busca fortalecer la conectividad ecológica mediante corredores verdes. Cuenta con el acompañamiento técnico del Jardín Botánico de Bogotá, en el marco de acciones de restauración ecológica urbana y fortalecimiento de corredores biológicos en la localidad de Suba. En el 2025 en Colegio Nueva York creó un mariposario en el cual, en articulación con entidades gubernamentales y universidades como la UDCA, se realiza la reproducción y liberación de mariposas nativas. Este espacio pedagógico fomenta la contemplación, el cuidado de otros seres vivos y la comprensión de las interacciones que sostienen la vida, así como la responsabilidad frente a su protección.
En este contexto, estudiantes de primaria realizaron, en alianza con el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, un monitoreo de polinizadores para elaborar un catálogo orientado a reconocer y documentar interacciones entre especies vegetales y fauna visitante en la conexión entre los jardines del colegio y el módulo de restauración del Humedal Guaymaral. El contenido es resultado de un proceso de ciencia participativa co-creado por el grupo Guardianes del Planeta, integrado por estudiantes de Primaria Alta entre los 8 y 10 años y el JBB. El catálogo presenta especies vegetales que atraen visitantes florales.
La caracterización se realizó mediante observación directa de interacciones planta–visitante floral, sin inferir funciones específicas de polinización. Las especies fueron seleccionadas por su alta frecuencia de visitas, lo que evidencia su relevancia ecológica como recursos florales que favorecen la permanencia de estos organismos. Esta información es clave para fortalecer la conectividad ecológica y apoyar estrategias de restauración en contextos urbano-ecosistémicos.
Desde una perspectiva de ecología urbana aplicada, este ejercicio promueve el aprendizaje colaborativo y la caracterización comunitaria como estrategias para la apropiación social del conocimiento ambiental (Parra et al., 2021; Guitart et al., 2022). Asimismo, permite identificar conexiones ecosistémicas y visibilizar el papel de los espacios verdes en la red ecológica urbana (Tzoulas et al., 2021; Escobedo et al., 2023). El catálogo no solo documenta interacciones, sino que valida el potencial de la ciencia participativa para fortalecer redes de cuidado territorial y promover la conservación urbana desde una perspectiva ciudadana (Bonney et al., 2021; Castellanos y Muñoz, 2024).
Marco Conceptual
Los visitantes florales son organismos que interactúan con las flores al buscar recursos como néctar, polen o aceites florales. Estas interacciones pueden derivar en procesos de polinización, fundamentales para la reproducción de especies vegetales, la estabilidad de los ecosistemas y la provisión de servicios ecosistémicos como la seguridad alimentaria (Ollerton et al., 2011; IPBES, 2016). Su caracterización permite reconocer la diversidad funcional de los ecosistemas urbanos y aporta información sobre resiliencia ecológica y conectividad entre fragmentos de hábitat (Geslin et al., 2016; Baldock et al., 2019).
En este contexto, los jardines escolares como los del Colegio Nueva York actúan como reservorios de biodiversidad y nodos de conectividad ecológica con ecosistemas estratégicos como el Humedal Guaymaral. Su planificación y cuidado, desde un enfoque ecológico, favorecen interacciones mutualistas entre flora y visitantes, apoyando procesos ecológicos esenciales en territorios fragmentados (Aronson et al., 2017; Hall et al., 2017).
Contexto Territorial
El Colegio Nueva York, ubicado en la localidad de Suba, se encuentra en una zona de alta relevancia para la conectividad ecológica del norte de Bogotá. Su proximidad al Humedal Guaymaral —ecosistema estratégico del Sistema de Áreas Protegidas del Distrito Capital (SIAC, 2023)— y a la Reserva Forestal Regional Thomas Van der Hammen lo posiciona como nodo ecológico clave en una matriz urbano-periurbana marcada por la fragmentación de coberturas vegetales y la presión antrópica (CAR, 2022; SDA, 2024).
Al norte, el predio colinda con el Bosque de las Lechuzas, cobertura vegetal de especies arbustivas, herbáceas y árboles pioneros, que cumple funciones de transición ecológica y amortiguación frente a la reserva forestal. Hacia el oriente, el colegio mantiene conectividad con el módulo de restauración del humedal mediante corredores verdes que enlazan áreas institucionales, vegetación secundaria y relictos naturales. Esta conectividad favorece el tránsito de fauna silvestre, especialmente insectos polinizadores y aves frugívoras y nectarívoras (Guzmán et al., 2021).
Desde una perspectiva de infraestructura ecológica urbana (IEU), el entorno del colegio integra cuerpos de agua como la quebrada La Salitrosa, canales de drenaje, humedales, espacios verdes y jardines escolares. Esta red sostiene la conectividad ecológica y promueve estrategias de conservación basadas en la naturaleza (NbS), como jardines para visitantes florales, monitoreo de interacciones y restauración participativa (SDA, 2024; IPBES, 2023).
La articulación entre colegio, humedal y reserva configura un escenario para la ciencia ciudadana escolar y la apropiación social del conocimiento ambiental. A través de experiencias como las del grupo Guardianes del Planeta, se integran saberes escolares y dinámicas socioecológicas locales, fortaleciendo aprendizajes situados, pertenencia territorial y corresponsabilidad en la gestión de la biodiversidad urbana (Leff, 2021; Bonilla-Moheno et al., 2020). Estas acciones aportan a metas distritales en educación ambiental, restauración ecológica y resiliencia territorial (Plan de Acción Cuatrienal SDA 2024–2027).







