Predecir para incluir: OEI y BID impulsan el uso de Big Data para frenar la deserción escolar en América Latina
En el marco de la 8ª mesa de diálogo estratégico, ambos organismos apuestan por la modernización de los Sistemas de Información y Gestión Educativa (SIGED). El objetivo es estandarizar indicadores de alerta temprana para personalizar intervenciones pedagógicas antes de que se rompa el vínculo escolar.
La gestión educativa en América Latina está transitando un cambio de paradigma: dejar de utilizar los datos meramente como un registro burocrático del pasado para convertirlos en una herramienta predictiva de justicia social. Bajo esta premisa, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han reactivado este enero de 2026 sus mesas de diálogo estratégico, poniendo el foco en la modernización de los Sistemas de Información y Gestión Educativa (SIGED) en la región.
El encuentro, que marca la octava edición de esta cooperación técnica, subraya una urgencia compartida por los ministerios de educación desde México hasta Argentina: la necesidad de blindar las trayectorias escolares mediante el uso inteligente de la información.
De la intuición a la evidencia: los Sistemas de Alerta Temprana
El núcleo de la propuesta discutida por los organismos internacionales reside en la implementación de modelos de Big Data y analítica avanzada capaces de detectar patrones de riesgo de abandono escolar en tiempo real. La iniciativa busca superar la gestión tradicional basada en la intuición o en reportes anuales que llegan tarde a la toma de decisiones.
La alianza OEI-BID promueve la estandarización de indicadores de «alerta temprana». Estos sistemas no solo miden el ausentismo o las calificaciones, sino que cruzan variables socioeconómicas y comportamentales para identificar a los estudiantes en situación de vulnerabilidad académica. El objetivo final es habilitar a directivos y docentes para realizar intervenciones pedagógicas personalizadas y preventivas, actuando antes de que el estudiante se desconecte del sistema.
Casos de éxito y pilotos en la región
Durante las sesiones de trabajo, se destacaron experiencias que demuestran la viabilidad de este enfoque. Se citó el caso del Tecnológico de Monterrey (México) como un referente en el uso de datos para la retención estudiantil, un modelo que, salvando las distancias contextuales, ofrece lecciones valiosas para la educación pública masiva.
Asimismo, se informó sobre el despliegue de nuevos proyectos piloto en Argentina, donde la integración de bases de datos busca optimizar la asignación de recursos de apoyo escolar. La estrategia regional contempla también acciones específicas en Colombia, consolidando un eje de trabajo que abarca gran parte del territorio latinoamericano.
La gestión de datos como política de equidad
Este movimiento hacia una «Data-Driven Education» (Educación basada en datos) plantea un desafío técnico pero, sobre todo, ético para los líderes del sector. La premisa defendida en la mesa de diálogo es que un sistema de información robusto es, en última instancia, una herramienta de equidad.
Al visibilizar las trayectorias reales de los alumnos, los sistemas educativos pueden dejar de «administrar la deserción» para pasar a «gestionar la permanencia». La tecnificación de la gestión pública, lejos de deshumanizar el proceso educativo, se presenta aquí como el mecanismo necesario para garantizar que ningún estudiante se vuelva invisible para el sistema.
Para los directivos de escuelas y responsables de políticas públicas (policymakers), el mensaje es claro: la transformación digital de la escuela no se limita a las pantallas en el aula, sino que comienza en la capacidad de la institución para conocer, entender y proteger a su comunidad a través de la información.


