Acadeu
Directores de EscuelasDocentes

El desarrollo profesional docente: Un desafío para los equipos directivos

La realidad cada vez más se nos presenta más incompresible y hermética, tal vez porque los marcos teóricos en los que fuimos formados no estén dando respuesta a las problemáticas diarias a la que nos enfrentamos como docentes, ¿crisis de paradigmas? Baste con recordar el planteo de la serie “Adolescencia” y el sostenido aumento de la violencia en las escuelas, entre otras realidades. Lo importante es mantener los ojos bien abiertos, una mirada atenta del adulto, buscar soluciones profesionales y de ahí la importancia de la formación continua para el desarrollo profesional del docente.

Las palabras que se transcriben a continuación iluminan la reflexión de este artículo:

“En el momento actual que nos encontramos, la definición de un perfil competencial del docente es esencial debido a las propias características de la sociedad globalizada y cambiante a la que el profesorado debe ser capaz de adaptarse constantemente, para responder con la eficiencia que se le supone para conseguir el mejor aprendizaje y rendimiento de sus estudiantes” (Valle et al.,2022, pág.94).

Frente a un escenario de tantos cambios e incertidumbres la formación continua del docente se torna en un reto aún mayor. Hace más de treinta años que la carrera transita un proceso constante de profesionalización. El docente porta un conocimiento profesional de gran volumen, los disciplinares, los pedagógicos, los didácticos y aquellos que va adquiriendo en la práctica cotidiana.  A esto se le suman las competencias, entendiéndose por estas al conjunto de habilidades y desempeños que debe reunir un docente para desarrollar su labor ya sea dentro del aula, con sus colegas, el alumnado y las familias. Las tendencias a futuro marcan la necesidad de la formación en metodologías activas, la urgente alfabetización digital y el uso de la IA, actualizaciones continuas y sostenidas frente a la rapidez de los cambios. Se desprende de esto que los conocimientos de los docentes son amplios y heterogéneos, de ahí la importancia de mantener una actitud reflexiva y crítica sobre su propia práctica y sobre los fundamentos epistemológicos que los sostienen. 

Años atrás el informe McKinsey (2007) destacaba, tras investigar centros educativos de USA, UE y Asia, que la calidad educativa depende directamente de la formación profesional de los docentes, lo cual debe ir acompañado de salarios adecuados a su nivel de profesionalismo. La investigación señala, además, que es la calidad de los docentes la variable con mayor impacto en el aprendizaje de los estudiantes.

Una estructura compleja que dificulta la formación docente:

La itinerancia de estos en América Latina, y en Argentina en particular, es una de las tantas realidades a las que nos enfrentamos. Muchas han sido las reformas de los sistemas educativos en LATAM en favor de una mayor calidad: nuevos diseños curriculares, metodologías renovadas, actualización en los criterios y formas de evaluación. Pero se mantiene un problema estructural en la Argentina, con los denominados “docentes taxi” que son los profesores y maestros que para alcanzar un salario que satisfaga sus necesidades deben sumar cantidades de horas frente a curso en distintos colegios.

Siguiendo esta línea de análisis, Ravela P. (2009) realiza una reflexión con relación a América Latina y que va en línea con lo planteado en el informe antes mencionado que expresa, “necesitamos docentes con mayor concentración horaria en una institución” (pag.59). Es imprescindible remunerar el trabajo docente fuera del aula, sostiene el mismo autor.

Por todo esto, promover la formación continua de los profesores se vuelve una tarea titánica, para ellos y para los equipos directivos. El desgaste personal y profesional de los docentes cuando tienen “cantidades” de horas frente a curso es un verdadero obstáculo para su profesionalización. Ni hablar si le sumamos contextos vulnerables, con escasas oportunidades y muchos desafíos.  Esta realidad descrita, se contrapone con las conclusiones del informe Mc Kinsey (2007), referido anteriormente, dado a que, al menos en Argentina, desde las políticas públicas se tienen que producir cambios estructurales, que permitan a los docentes menor itinerancia entre los colegios, mayor tiempo de trabajo entre pares, capacitación y salarios acordes.

La construcción de comunidades profesionales de aprendizaje (CPA).

En el marco de estas realidades complejas, los equipos directivos de las instituciones educativas deberían tener como horizonte la construcción de éstas.

Estas comunidades de aprendizaje son experiencias concretas que buscan una transformación educativa orientada a la inclusión y que depende del compromiso de todos los actores sociales de la comunidad. De las mismas se desprende que el gran desafío es la formación docente.

Krichesky y Murillo (2011) señalan algunas características que hacen que un centro educativo pueda considerarse como CPA, entre algunas de ellas se destacan:

  • Valores y visión compartida: que las creencias y objetivos de cada docente sean coherentes con los del centro.
  • Liderazgo distribuido: dando iniciativa y margen de autonomía a los profesores.
  • Aprendizaje individual y colectivo: aprende cada uno, aprendemos todos, aprendemos unos de otros.
  • Compartir buenas prácticas, trabajando colaborativamente.
  • Impulsar las condiciones para la colaboración: espacios, materiales de trabajo, asesores externos y otros elementos adecuados para desarrollar el aprendizaje colectivo.

Una comunidad educativa viva y que aprende es aquella en la que, entre otras características, los educadores experimentan un proceso de crecimiento profesional y personal a través de la formación permanente, que promueva mejores aprendizajes de los estudiantes y despierte en ellos la “ilusión por aprender”.

Aquí radica la importancia del liderazgo de los equipos directivos, quienes, sorteando los obstáculos que presenta el sistema puedan promover la formación del profesorado entendiéndolo como un proceso complejo, dinámico y situado. No se trata únicamente de formar docentes que dominen estrategias didácticas, sino de propiciar el desarrollo de profesionales capaces de interrogar su propia práctica, de comprender las implicaciones éticas, políticas y sociales de la educación.

En síntesis, fomentar el desarrollo profesional y reconocer adecuadamente la labor docente —entendiendo que esto va más allá de garantizar un salario digno— son desafíos clave que deben asumir los equipos directivos. Para ello, es fundamental que se apoyen en la confianza mutua y en la convicción de que las comunidades de aprendizaje son esenciales tanto para el crecimiento continuo de los educadores como para la mejora del rendimiento de los estudiantes.

Referencias bibliográficas:

Bautista, J. M. (2020). Liderazgo VICA. Cómo liderar en un contexto de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. SM.

Krichesky, G. J. y Murillo Torrecilla, J. (2011). Las comunidades profesionales de aprendizaje. Una estrategia de mejora para una nueva concepción de escuela. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 9(1), 66-83.

Mc Kinsey. (2007). Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. http://www.mckinsey.com/clientservice/socialsector/resources/pdf/Worlds_School_ Systems_Final.pdf

Ravela P. (2009). La orientación y el acompañamiento a docentes a partir de la evaluación en el aula. En Romero C. (comp). Ser director. Capítulo 4. Ed. Aique.

Valle, J. et al. (2022). Competencias profesionales docentes. Orientaciones para el profesorado del futuro. Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. http://comunidad.madrid/servicios/educacion/consejo-escolar@madrid.org

Hola 👋
Un placer conocerte.

Regístrate gratis para recibir toda la información sobre eventos educativos, cursos, noticias y recursos para educadores.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Mostrar más

Marta Cecilia Mendez

Mgtr. internacional en Liderazgo y Gestión Educativa (UNIR, España). Profesora universitaria de Historia (UCA). Más de 35 años de experiencia en docencia secundaria, 15 en la gestión del nivel medio y actualmente en la docencia universitaria (USI).

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba