UNESCO y OEI posicionan al liderazgo directivo como la «llave maestra» de la transformación educativa en América Latina
Del 14 al 16 de enero de 2026, organismos internacionales y redes globales debatirán el futuro de la gestión escolar en la región. El foco estará puesto en la profesionalización de la selección de directores y en la creación de redes de apoyo para combatir la "soledad del cargo".

En la antesala del Día Internacional de la Educación, que se celebra cada 24 de enero, la agenda educativa regional pone el foco en un actor a menudo sobrecargado pero estratégicamente invisible: el director de escuela. Bajo la premisa de que ninguna reforma educativa logra permear en el aula sin un liderazgo intermedio capaz de gestionarla, la UNESCO, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la red Global School Leaders convocan al Foro Virtual sobre Liderazgo Educativo en América Latina, que se desarrollará entre el 14 y el 16 de enero de 2026.
El evento busca redefinir el rol del directivo, desplazándolo de una función meramente administrativa hacia un liderazgo pedagógico con capacidad real de incidencia en los aprendizajes.
El eslabón perdido de la calidad educativa
Durante años, las políticas públicas en Latinoamérica han oscilado entre reformas curriculares y mejoras en la infraestructura, dejando en un segundo plano la gestión del talento directivo. Sin embargo, la evidencia que presentará el equipo del Informe GEM (Global Education Monitoring Report) durante el foro sugiere un cambio de paradigma: la calidad del liderazgo escolar es el segundo factor intraescolar que más influye en el rendimiento de los estudiantes, solo superado por la calidad docente.
El foro abordará una tensión crítica en la región: la necesidad de profesionalizar los procesos de selección. Históricamente, en diversos países latinoamericanos, el acceso a cargos directivos ha estado mediado por criterios de antigüedad, designaciones políticas o burocráticas, sin evaluar necesariamente las competencias de liderazgo. La cumbre de esta semana propondrá marcos normativos para que la selección se base en el mérito y en capacidades de gestión humana y pedagógica.
Combatir la soledad del directivo
Uno de los ejes más sensibles que tratará el encuentro es el aislamiento profesional. Según diagnósticos preliminares de Global School Leaders, una gran parte de los directivos en la región ejerce su rol en condiciones de soledad, actuando como «amortiguadores» entre las exigencias de los Ministerios de Educación y las realidades complejas de sus comunidades escolares.
La propuesta que se debatirá en el foro apunta a la creación de Comunidades Profesionales de Aprendizaje (CPA) y redes de mentores entre pares. El objetivo es pasar de un modelo de supervisión vertical y punitiva a uno de acompañamiento horizontal, donde los directores puedan compartir prácticas exitosas y estrategias de resolución de conflictos.
Hacia una política pública prioritaria
La realización de este foro a principios de 2026 no es casual. Busca instalar el liderazgo escolar como una prioridad en las agendas ministeriales para el nuevo ciclo lectivo. Las discusiones girarán en torno a tres pilares fundamentales:
- Formación continua: Desarrollar trayectorias formativas específicas para directivos, diferenciadas de la formación docente inicial.
- Autonomía y rendición de cuentas: Dotar a los directores de mayor margen de maniobra para tomar decisiones contextualizadas, acompañadas de sistemas de evaluación justos.
- Equidad: Garantizar que las escuelas en contextos vulnerables cuenten con los líderes más preparados para cerrar brechas de aprendizaje.
La conclusión que se espera de este encuentro es clara: sin invertir en quienes dirigen las escuelas, las inversiones en tecnología o currículo tienen un techo bajo. Para gestores y policymakers, el mensaje de la UNESCO y la OEI es una alerta estratégica: el director de escuela es la «llave maestra» para desbloquear la mejora educativa en la próxima década.


