Natalia Spallino: «La salud y la educación no son áreas separadas, sino dimensiones que se sostienen mutuamente»
Enfermería escolar: prevención, protocolos y gestión estratégica de la salud en la escuela.

La salud y la educación no son áreas separadas, sino dimensiones que se sostienen mutuamente. En el día a día, las escuelas enfrentan múltiples situaciones que requieren intervención profesional, abarcando desde cuadros agudos o urgencias, hasta problemáticas menos visibles pero de vital importancia, como el seguimiento de enfermedades crónicas, la detección de dificultades emocionales y el acompañamiento en casos de bullying. Sin embargo, muchas veces las instituciones no cuentan con profesionales específicamente formados para el contexto escolar. Esta carencia suele traducirse en una sobrecarga de responsabilidades para docentes y directivos, derivaciones innecesarias y una gran incertidumbre para las familias.
En esta edición de Gestión Educativa, conversamos con Natalia Spallino, experta en gestión de salud en instituciones educativas. A lo largo de esta entrevista, Spallino nos invita a dejar atrás la idea del enfermero que solo reacciona ante urgencias ocasionales. En su lugar, propone consolidar a la enfermería escolar como una especialidad comunitaria de enfoque preventivo, integral y articulado.
Actualmente, Spallino se encuentra impulsando la etapa fundacional de una Asociación dedicada a la especialidad. Este nuevo espacio institucional nace con el propósito de ordenar el campo profesional, promover formación específica que trascienda lo puramente clínico y avanzar en la creación de protocolos de actuación claros y basados en evidencia.
En nuestro diálogo, profundizamos sobre la realidad heterogénea que viven hoy las escuelas bonaerenses, las herramientas de gestión que requiere un enfermero para integrarse al sistema educativo y las perspectivas frente al proyecto de ley de enfermería escolar que se encuentra actualmente en tratamiento en la Provincia de Buenos Aires.
Acompáñenos a descubrir por qué la gestión profesional de la salud en la escuela no es un gasto adicional, sino una verdadera inversión indispensable para mejorar la prevención, el bienestar y la calidad educativa de toda la comunidad.
La enfermería escolar todavía es poco conocida en Argentina. ¿Cuál es exactamente el rol de un enfermero dentro de una institución educativa y por qué cada vez más sistemas educativos del mundo la consideran una pieza clave?
La enfermería escolar es una especialidad de la enfermería comunitaria que actúa dentro del ámbito educativo con un enfoque preventivo, integral y articulado.
El rol del enfermero escolar no se limita a atender una urgencia ocasional. Su función es organizar el cuidado de la salud dentro de la institución: prevenir situaciones evitables, acompañar a docentes y directivos, orientar a las familias y detectar tempranamente problemáticas físicas, emocionales o sociales que puedan afectar la trayectoria educativa de los estudiantes.
Cuando este rol está presente, la escuela deja de reaccionar ante los problemas y empieza a gestionarlos de manera profesional. Eso genera más seguridad sanitaria, más tranquilidad para las familias y mejores condiciones para que los estudiantes puedan aprender.
Los sistemas educativos que incorporaron enfermería escolar comprendieron algo fundamental: la salud y la educación no son áreas separadas, sino dimensiones que se sostienen mutuamente.
Teniendo en cuenta tu experiencia en gestión de salud en instituciones educativas, ¿cuáles son las principales situaciones que aborda un enfermero dentro de una escuela?
En la práctica cotidiana aparecen múltiples situaciones de salud que requieren intervención profesional.
Por un lado están las situaciones agudas: golpes, caídas, crisis asmáticas, reacciones alérgicas, descompensaciones o cuadros febriles. Son situaciones que ocurren con frecuencia en la vida escolar y que necesitan una respuesta rápida y adecuada.
Pero además existe un conjunto de problemáticas menos visibles que son igual o más importantes: seguimiento de enfermedades crónicas como asma o diabetes, detección temprana de dificultades emocionales, acompañamiento en situaciones de bullying, orientación en hábitos saludables, prevención de consumos problemáticos o asesoramiento en educación para la salud.
El enfermero escolar también cumple una función de gestión del riesgo sanitario institucional, organizando protocolos, registros y circuitos de actuación para que la escuela pueda responder de forma segura y ordenada ante cualquier situación.
En tus publicaciones mencionaste que buscan establecer “protocolos unificados”. Actualmente, ¿cómo se manejan las escuelas bonaerenses que ya cuentan con enfermería ante la falta de estos protocolos?
Hoy existe una realidad muy heterogénea.
Hay escuelas que cuentan con enfermería o con algún dispositivo sanitario, pero muchas veces funcionan con criterios propios o con protocolos diseñados por cada institución.
Eso genera diferencias importantes en la forma de actuar ante situaciones similares, lo que puede producir incertidumbre tanto para el personal docente como para las familias.
Uno de los objetivos de nuestro trabajo es justamente avanzar hacia protocolos claros, estandarizados y basados en evidencia, que permitan ordenar las intervenciones sanitarias dentro del ámbito educativo.
Cuando existen protocolos institucionales bien definidos, las decisiones dejan de depender de la improvisación y pasan a formar parte de un sistema organizado de cuidado.
Anunciaste que están en una etapa fundacional de la Asociación. ¿Cuál fue el momento en que entendiste que era necesario crear este espacio?
La necesidad surge de una realidad que observamos hace años en el ámbito educativo.
Las escuelas enfrentan situaciones de salud todos los días, pero muchas veces no cuentan con profesionales específicamente formados para abordarlas dentro del contexto escolar.
Eso genera sobrecarga en docentes y directivos, incertidumbre en las familias y derivaciones innecesarias al sistema de salud.
En ese contexto empezamos a comprender que la enfermería escolar no podía seguir desarrollándose de manera aislada o informal. Era necesario generar un espacio institucional que permitiera ordenar el campo, promover formación específica y construir una agenda profesional y académica para la especialidad.
La asociación nace justamente con ese propósito.
Una de las prioridades de la Asociación es la formación específica. ¿Qué herramientas le faltan hoy a un enfermero tradicional para poder desempeñarse en el ámbito educativo?
La formación tradicional de enfermería prepara muy bien para el ámbito hospitalario o clínico, pero la escuela es un escenario completamente diferente.
El profesional necesita herramientas de gestión institucional, conocimiento del sistema educativo, capacidad para trabajar con equipos interdisciplinarios y habilidades para desarrollar programas de promoción de la salud dentro de la comunidad educativa.
También es fundamental comprender aspectos legales, bioéticos y organizacionales del ámbito escolar, además de saber diseñar protocolos, indicadores de salud y estrategias preventivas.
Por eso impulsamos propuestas formativas específicas que permitan preparar a los profesionales para asumir un rol estratégico dentro de la escuela.
Están convocando a colegas de distintos municipios a sumarse a este proceso. ¿Cómo ha sido la respuesta hasta ahora?
La respuesta ha sido muy positiva.
Hay muchos profesionales de enfermería que trabajan o han trabajado en escuelas y que sienten la necesidad de contar con espacios de formación, intercambio y desarrollo profesional específico.
También hay colegas interesados en incorporarse a este campo porque ven que se trata de un área con gran impacto social y con una proyección importante dentro del sistema educativo.
Lo que aparece con frecuencia no es resistencia, sino más bien preguntas: cómo formarse, cómo implementarlo, cómo organizar el servicio dentro de una institución.
Y justamente para responder a esas inquietudes estamos construyendo este espacio.
En la Provincia de Buenos Aires existe un proyecto de ley sobre enfermería escolar que se encuentra en tratamiento. ¿Qué cambiaría concretamente si se aprueba?
Una legislación específica permitiría ordenar el desarrollo de la enfermería escolar como política pública.
Esto implicaría establecer marcos claros para la incorporación de profesionales de enfermería dentro del sistema educativo, definir funciones, criterios de formación y estándares de calidad para el ejercicio de la especialidad.
También permitiría avanzar en la construcción de un sistema más articulado entre salud y educación, algo que hoy aparece fragmentado.
El objetivo no es simplemente sumar un nuevo actor dentro de la escuela, sino construir un modelo institucional de cuidado que fortalezca las trayectorias educativas y el bienestar de los estudiantes.
¿Crees que existe resistencia dentro del sistema educativo o político para avanzar en esta dirección?
Más que resistencia, muchas veces lo que existe es desconocimiento sobre el alcance real de la enfermería escolar.
Durante mucho tiempo se pensó la salud en la escuela solo desde la lógica de la urgencia o de la asistencia ocasional.
Hoy sabemos que el enfoque debe ser mucho más amplio: prevención, promoción de la salud, detección temprana y gestión institucional del cuidado.
Cuando estas funciones se explican con claridad, la mayoría de los actores educativos comprenden rápidamente el valor que puede aportar la enfermería escolar dentro de la comunidad educativa.
Para las personas que están leyendo esta entrevista —docentes, familias y comunidad— ¿cómo pueden acompañar esta iniciativa?
Lo más importante es comprender que la salud dentro de la escuela no es un tema secundario.
Las instituciones educativas cumplen un rol central en la vida de niños, niñas y adolescentes, y por eso es fundamental que cuenten con herramientas profesionales para acompañar ese proceso.
Acompañar esta iniciativa significa informarse, participar en los espacios de diálogo y comprender que la enfermería escolar no es un gasto adicional, sino una inversión en bienestar, prevención y calidad educativa.
Cuando una escuela incorpora una mirada profesional sobre la salud, no solo mejora la respuesta ante los problemas cotidianos, sino que fortalece toda la comunidad educativa.





