Escuela y Empresa: ¿El choque de dos mundos?
Planeamiento estratégico organizacional en la escuela
Si fuese posible realizar un recorrido a “vuelo de dron (para no molestar al pájaro)” a lo largo de la historia de las instituciones educativas de nuestro país podemos encontrarnos con convergencias que son independientes de las características particulares de los colegios. Una de estas convergencias constituye, a su vez, un “choque”, una discordancia.
Los colegios poseen un fin propedéutico, es decir, deben preparar a sus alumnos para el “mundo de las organizaciones” (universitario, del trabajo) y, sin embargo, son muy pocos los casos que constituyen sus estructuras pensados o considerados como una organización.
El mundo de la escuela y el mundo de las organizaciones parecen hallarse a una distancia que, en el mejor de los casos, sólo puede ser zanjada por la propia experiencia individual.
Sin embargo, en los últimos años ambas realidades han acortado espacios y las instituciones educativas comienzan a nutrirse de las riquezas de caminos ya recorridos en el ámbito empresarial y éstas, a su vez, son cada vez más permeables a reconocer la necesidad de una educación durante “toda la vida” en sus protagonistas.
3 dimensiones de abordaje
Desde esta realidad en CNG Consultora Educativa surge la idea de una concepción que convoque tres dimensiones características del ámbito organizacional para que, poco a poco, se vayan incorporando a las instituciones educativas: el planeamiento estratégico, el liderazgo y la comunicación institucional.
La conformación integral del abordaje mencionado surge de la consideración relacional de las tres dimensiones:
- En primer lugar, el Planeamiento Estratégico (PE) como marco y cimiento de la organización institucional del colegio que plasma las líneas estratégicas que derivan en los objetivos institucionales y que han de expresarse en acciones concretas.
- A su vez, el PE necesita para su desarrollo la presencia efectiva de quienes lideran para guiar el proceso, supervisar los avances y proponer intervenciones si fuera necesario.
- Finalmente, desde la concepción relacional que sostiene que el lenguaje es una “herramienta privilegiada para la gestión” (Blejmar, 2009) la comunicación no puede dejar de considerarse como una dimensión insustituible para el logro de los objetivos. Comunicar bien es condición para tener presencia en la “dimensión cambiante” (Caldarolla y Camusso, 2018) de la institución.
Cada una de estas áreas ha de ser abordada por la organización sin perder la unidad y complementariedad que exige una concepción holística del tema.
Por consiguiente, el trabajo de actualización institucional comenzará con la inducción de los stakeholders internos acerca del concepto y la definición del PE, los elementos que lo componen, su relación necesaria con la Misión y Visión institucional, el diseño del mapa estratégico y las áreas de desarrollo que se relacionan con las otras dos dimensiones del trabajo.
El diseño y desarrollo del PE necesita de la acción efectiva de los líderes de la institución para lograr los objetivos propuestos en un itinerario que comienza con una modalidad de liderazgo distribuido y se plenifica en el modelo de liderazgo basado en la confianza. Estas últimas concepciones se centran en la capacidad de establecer “conversaciones” relacionales con los stakeholders internos convocando, acompañando, supervisando y potenciando a aquellos que serán protagonistas del proceso.
La comunicación institucional por su parte tiene un papel fundamental en este desarrollo estratégico. Concebida como una comunicación efectiva esta dimensión es considerada imprescindible para el logro de los objetivos de cualquier planeamiento estratégico, considerándose como elemento constitutivo en la dinámica de la misión institucional.
Desde aquí, la organización es considerada como unidad conversacional, donde las relaciones vinculares necesarias para el diseño, desarrollo e implementación del PE implican “conversaciones” entre distintos actores.
Como señalamos al comienzo, esta propuesta se vincula de manera coordinada con las propias de las dimensiones liderazgo y planeamiento estratégico dando lugar a un abordaje orgánico y unificado en su implementación.
La mejor síntesis: complementariedad adaptativa.
No se trata pues de un “choque” sino más bien de una complementariedad adaptativa. Hoy día, el profesionalismo y la calidad exigidas a las instituciones educativas ha de incorporar en sus dinámicas organizacionales los aportes valiosos del mundo empresarial sin perder la identidad y particularidad propias.
Referencias:
- Blejmar, B. (2009). Gestionar es hacer que las cosas sucedan (1 ed.). Buenos Aires, Argentina: Centro de publicaciones educativas y material didáctico S.R.L. NOVEDUC.
- Caldarola, C., & Camusso, F. (2018). Branding educativo. Cómo crear valor gestionando la marca-colegio. Rosario: Ediciones Logos.

