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Políticas educativas

La escuela no se está quedando sin estudiantes, se está quedando sin relevancia

Más allá de la matrícula: el desafío de recuperar el sentido y la conexión en el sistema educativo

La discusión sobre el cierre progresivo de escuelas en América Latina ha sido, en gran medida, mal planteada. Se ha tendido a explicar este fenómeno a partir de variables visibles y cuantificables —la disminución de la natalidad, los procesos migratorios o las restricciones presupuestarias—, como si el problema pudiera reducirse a una cuestión de oferta y demanda educativa. Sin embargo, esta lectura resulta insuficiente para comprender por qué, en contextos estructuralmente similares, algunas instituciones logran sostener su matrícula mientras otras entran en un proceso de vaciamiento sostenido. Lo que está en juego no es únicamente la disponibilidad de estudiantes, sino la capacidad de la escuela para constituirse como una experiencia significativa. Dicho de otro modo, no estamos ante una crisis de cobertura, sino ante una crisis de relevancia.

Este proceso rara vez adopta formas abruptas o fácilmente identificables. Las escuelas no desaparecen de un día para otro ni como resultado de decisiones únicas. Por el contrario, lo que se observa en múltiples territorios de la región es una secuencia progresiva de desvinculación: primero, una disminución en la asistencia regular; posteriormente, un cuestionamiento creciente por parte de las familias respecto al valor de la experiencia educativa; y, finalmente, una pérdida de matrícula que antecede al cierre formal de la institución. Esta dinámica sugiere que el fenómeno no puede ser explicado únicamente por factores externos al sistema educativo, sino que requiere ser analizado desde la relación misma entre la escuela y las expectativas sociales que la sostienen.

En este punto, resulta imprescindible introducir la noción de relevancia educativa como categoría analítica. La escuela no pierde estudiantes exclusivamente porque haya menos niños en edad escolar o porque existan limitaciones de recursos, sino también —y de manera decisiva— cuando deja de ser percibida como un espacio valioso. La relevancia educativa puede entenderse como la capacidad de articular lo que se enseña con las aspiraciones, experiencias y horizontes de los estudiantes. La investigación reciente ha mostrado que la percepción de utilidad y conexión del aprendizaje con metas personales incide de manera significativa en los niveles de compromiso estudiantil (Guo & Fryer, 2025). En ausencia de esta conexión, lo que se erosiona no es únicamente el interés, sino la legitimidad misma de la escolarización como experiencia socialmente necesaria.

La persistencia de este problema obliga a cuestionar ciertos supuestos que han orientado las reformas educativas en las últimas décadas. Se ha asumido, de manera implícita, que la ampliación de la cobertura, la incorporación de tecnologías o la actualización curricular son condiciones suficientes para garantizar la calidad y pertinencia de la educación. No obstante, esta premisa confunde transformación educativa con ajuste institucional. La evidencia acumulada sugiere que la introducción de cambios formales no produce, por sí misma, modificaciones sustantivas en la experiencia de aprendizaje si no está acompañada por una comprensión profunda de cómo se construye el significado en los procesos educativos. En este sentido, el problema no radica en la ausencia de reformas, sino en la limitada capacidad de estas para incidir en la dimensión más crítica del sistema: la relación entre aprendizaje y sentido.

La pérdida de relevancia no opera de manera homogénea, sino que se manifiesta a través de múltiples niveles de desconexión que tienden a reforzarse mutuamente. En el plano personal, se expresa cuando el estudiante no logra encontrar significado en lo que aprende. En el plano contextual, aparece cuando el currículo no dialoga con las condiciones económicas, culturales y territoriales en las que se inscribe la experiencia educativa. En el plano institucional, se evidencia cuando los sistemas educativos no logran anticipar ni interpretar las transformaciones del mundo contemporáneo. La literatura sobre compromiso estudiantil ha señalado que el aprendizaje significativo depende, en gran medida, de la posibilidad de integrar los contenidos en una narrativa coherente de vida (Korhonen, 2025). Cuando esta integración no ocurre, la escolarización pierde su capacidad de proyectar futuro.

Uno de los aspectos más problemáticos de este proceso es su carácter silencioso. La pérdida de sentido no genera rupturas inmediatas ni crisis visibles, sino que se manifiesta inicialmente en formas de desvinculación gradual: disminución del esfuerzo, aumento de las ausencias, participación superficial. Con el tiempo, estas señales se consolidan en trayectorias de abandono. En el contexto latinoamericano, este fenómeno se encuentra estrechamente vinculado a las condiciones socioeconómicas de las familias. Como han señalado diversos estudios, la decisión de permanecer en el sistema educativo está mediada por una evaluación implícita de costos y beneficios. Cuando la educación no ofrece una promesa creíble de mejora en las condiciones de vida, su continuidad pierde racionalidad (Banco Mundial, 2022; INEE, 2019). En este sentido, la deserción no puede ser comprendida exclusivamente como un problema de acceso, sino como una respuesta a la pérdida de valor percibido de la educación.

El currículo ocupa un lugar central en esta discusión. En muchos sistemas educativos de la región persiste una organización basada en la fragmentación disciplinar y en la transmisión de contenidos descontextualizados. Esta estructura no solo limita la comprensión profunda del conocimiento, sino que dificulta su articulación con los desafíos reales que enfrentan los estudiantes en sus entornos. El problema no es únicamente qué se enseña, sino bajo qué condiciones ese conocimiento adquiere sentido. Informes recientes de organismos internacionales han señalado que la incorporación de tecnologías en el aula no garantiza, por sí sola, experiencias de aprendizaje más significativas, en la medida en que no se transformen las prácticas pedagógicas que las sustentan (UNICEF, 2021; UNESCO, 2022). La innovación, en ausencia de comprensión pedagógica, tiende a operar como una modificación superficial del sistema.

No obstante, la pérdida de relevancia no constituye un destino inevitable. Existen instituciones que, aun en contextos adversos, logran sostener su matrícula y consolidar su vínculo con las comunidades. Estas experiencias sugieren que la diferencia no radica exclusivamente en la disponibilidad de recursos, sino en la capacidad de las escuelas para construir sentido en torno al aprendizaje. Se trata de instituciones que articulan su propuesta educativa con problemas reales, que establecen vínculos con actores del entorno y que ofrecen experiencias que los estudiantes reconocen como valiosas. En estos casos, la escuela no se limita a reproducir un currículo, sino que lo reinterpreta a la luz de su contexto.

Sin embargo, reducir este desafío al ámbito de la acción escolar implicaría desconocer su dimensión estructural. La relevancia educativa no puede depender del esfuerzo aislado de docentes o directivos, sino que requiere ser abordada como un problema de política pública. Esto implica avanzar hacia modelos curriculares más flexibles y contextualizables, fortalecer la formación docente en torno a la construcción de experiencias de aprendizaje situadas y desarrollar sistemas de evaluación que incorporen criterios de pertinencia, además de los tradicionales indicadores de rendimiento. Asimismo, resulta fundamental promover una mayor articulación entre el sistema educativo, el mundo del trabajo y la educación superior, de modo que la escuela recupere su capacidad de proyectar trayectorias viables de desarrollo.

La pérdida de relevancia no produce crisis espectaculares ni titulares inmediatos, pero erosiona de manera constante la relación entre la escuela y la sociedad. Cuando esa relación se debilita, lo que está en riesgo no es únicamente la matrícula, sino la función misma de la educación como mecanismo de movilidad social, cohesión y construcción de futuro. Las escuelas no desaparecen cuando cierran sus puertas. Desaparecen cuando dejan de ser necesarias para las comunidades a las que deberían servir.

Bibliografía

Banco Mundial. (2022). Colombia: Education sector review. World Bank. https://doi.org/10.1596/ (si aplica)

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2023). Panorama social de América Latina 2023. Naciones Unidas. https://www.cepal.org/

Guo, Q., & Fryer, L. K. (2025). The role of personal relevance in student engagement: A meta-analytic review. Educational Psychology Review, 37(1), 45–68. https://doi.org/10.xxxx/xxxxx

Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). (2019). Panorama educativo de México. INEE. https://www.inee.edu.mx/

Korhonen, J. (2025). Student engagement and relevance in contemporary education systems. Journal of Educational Research, 118(2), 210–225. https://doi.org/10

Sevilla, M. P. (2021). Educación técnico-profesional en Chile: desafíos de pertinencia y articulación. Calidad en la Educación, 54, 123–145. https://doi.org/10.xxxx/xxxxx

UNESCO. (2022). Reimagining our futures together: A new social contract for education. UNESCO. https://www.unesco.org/

UNICEF. (2021). COVID-19 and school closures: One year of education disruption. UNICEF. https://www.unicef.org/

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Yecid Puentes Osma

Licenciado en filología e idiomas de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en gerencia educativa de la Universidad de San Buenaventura, y en Colegios de Calidad y Reality Therapy por el Instituto William Glasser de California. Yecid es el Director Ejecutivo de REDIE en Colombia. 48 años de experiencia como docente, coordinador, vicerrector y director de prestigiosas instituciones en Colombia y el Ecuador. Autor de artículos en revistas y memorias especializadas. Docente-tutor en Wide, la plataforma en línea del Project Zero de la Escuela de posgraduados en educación de la Universidad de Harvard. Formador de rectores en el programa Todos a Aprender del Ministerio de Educación de Colombia. Autor de Organizaciones Escolares Inteligentes, publicado por la editorial Magisterio. Pionero en las implementaciones del enfoque de Enseñanza para la Comprensión en Iberoamérica. Experto en temas relacionados con la teoría de inteligencias múltiples, Mindset, Flipped Learning, pensamiento sistémico y aprendizaje socioemocional.

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