Liderazgo en la frontera: el desafío de la alfabetización y la gestión en contextos de vulnerabilidad
La designación de Yolanda Zumbaino en la Escuela N° 86 de La Quiaca marca una hoja de ruta estratégica para el fortalecimiento de la educación pública en el Norte Grande argentino, priorizando la especialización técnica y la recuperación de la matrícula.

La gestión de las instituciones educativas en las zonas periféricas de América Latina no es solo una tarea administrativa; es, fundamentalmente, un acto de soberanía pedagógica y compromiso social. El pasado 18 de febrero de 2026, la confirmación de Yolanda Zumbaino al frente de la Escuela N° 86 «Hipólito Yrigoyen», ubicada en la ciudad fronteriza de La Quiaca, Jujuy, ofrece una oportunidad valiosa para analizar las tendencias actuales en el liderazgo escolar de la Argentina profunda y el impacto de la especialización docente en la toma de decisiones estratégicas.
La Quiaca, situada a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar y en el límite extremo norte de Argentina, representa un microcosmos de los desafíos que enfrenta la educación pública en regiones de frontera. Aquí, la escuela no solo es un centro de aprendizaje, sino un nodo de contención social, un espacio de integración cultural y, a menudo, el único brazo del Estado presente de manera permanente. En este escenario, el perfil del directivo es determinante para el éxito o el fracaso de las políticas públicas locales.
El imperativo de la alfabetización como eje de gestión
Zumbaino no es una figura ajena al sistema de la provincia de Jujuy. Con una trayectoria como directora titular que se consolida desde 2010 y una experiencia previa fundamental en la Escuela N° 18, su perfil encarna una de las demandas más urgentes de los sistemas educativos iberoamericanos: la necesidad de directivos que combinen la experiencia territorial con una formación académica específica en áreas críticas.
Su especialización en alfabetización inicial, bajo el marco del Programa Alfa, sitúa a la Escuela N° 86 en una posición estratégica. En un contexto global donde los resultados de aprendizaje post-pandemia han mostrado retrocesos significativos en la lectoescritura, contar con una líder que posee herramientas técnicas en este campo permite que la gestión escolar se desplace de lo puramente burocrático a lo eminentemente pedagógico. Para un director en la Puna jujeña, la alfabetización trasciende la enseñanza de las letras; se convierte en la herramienta principal para garantizar la permanencia de los estudiantes en el sistema y reducir las tasas de sobreedad que históricamente afectan a las zonas rurales y de frontera.
Liderazgo en contextos de jornada completa y albergues
Uno de los puntos más destacados de la trayectoria de la nueva directora es su experiencia en la gestión de escuelas de jornada completa y albergues anexos. En Argentina, y particularmente en el NOA (Noroeste Argentino), la extensión de la jornada escolar ha sido una política clave para reducir la brecha de equidad. Sin embargo, gestionar una institución donde los alumnos pasan gran parte de su día —o incluso pernoctan en el caso de los albergues— requiere un liderazgo que gestione no solo contenidos, sino también el bienestar integral, la nutrición y los vínculos comunitarios.
La Escuela N° 86, bajo esta nueva conducción, se encuentra ante la posibilidad de redefinir su identidad institucional. El liderazgo de Zumbaino, caracterizado por un enfoque académico-gestor, indica que la institución priorizará la profesionalización del equipo docente. En las escuelas de frontera, el aislamiento geográfico puede derivar en un «aislamiento pedagógico». Por ello, la implementación de proyectos basados en la indagación, como las Ferias de Ciencias —área donde la directora cuenta con reconocida formación—, funciona como un motor de motivación tanto para estudiantes como para maestros.
Recuperación de matrícula y el enfoque en el aprendizaje basado en proyectos
Uno de los objetivos estratégicos detectados para esta nueva etapa es la recuperación de la matrícula. La dinámica demográfica de La Quiaca, influenciada por los movimientos migratorios con Villazón (Bolivia) y las vicisitudes socioeconómicas de la región, exige que la escuela pública sea atractiva y relevante. La estrategia para revertir la pérdida de alumnos no puede ser meramente administrativa; debe ser pedagógica.
El uso del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y la alfabetización técnica que Zumbaino promueve actúan como un diferencial de calidad. Cuando una escuela pública en un contexto de vulnerabilidad logra que sus estudiantes participen exitosamente en ferias de ciencias o desarrollen proyectos de impacto local, la percepción comunitaria del valor de la educación cambia. El liderazgo académico de la dirección es el que debe garantizar que estos proyectos no sean eventos aislados, sino el corazón del currículum escolar, permitiendo que los niños de la frontera desarrollen competencias globales sin perder su identidad local.
El desafío de la profesionalización docente en 2026
La designación ocurre en un momento de transición para la política educativa provincial y nacional. Con un énfasis renovado en la evaluación de resultados y la eficiencia de los procesos escolares, los directivos se ven presionados a actuar como gestores de la calidad. No obstante, en el caso de la Escuela N° 86, el desafío es equilibrar esa eficiencia con la sensibilidad necesaria para gestionar la diversidad.
La profesionalización del equipo docente que Zumbaino busca implementar es quizás su reto más complejo. En zonas alejadas, la rotación docente suele ser alta y el acceso a capacitación presencial limitado. La nueva dirección tendrá que utilizar su capital académico para convertir a la escuela en una «comunidad de aprendizaje», donde la formación continua se dé en el intercambio cotidiano, en la observación de clases y en la reflexión conjunta sobre la propia práctica.
Hacia una gestión con visión de futuro
En conclusión, la llegada de Yolanda Zumbaino a la Escuela N° 86 «Hipólito Yrigoyen» es un caso testigo de cómo el perfil de los líderes escolares está evolucionando en Iberoamérica. Ya no basta con ser un administrador eficaz; el director del siglo XXI, especialmente en contextos desafiantes, debe ser un pedagogo de referencia, un líder capaz de leer su entorno y un estratega que utilice la alfabetización y la ciencia como palancas de transformación social.
La Quiaca, desde su altitud y su historia, será el escenario donde estas ideas se pongan a prueba. El éxito de esta gestión no solo se medirá en boletines de calificaciones, sino en la capacidad de la escuela para ofrecer un futuro con mayores posibilidades a niños que habitan en los márgenes geográficos, pero que deben estar en el centro de las prioridades educativas.

