¿Por qué la brecha se cierra o se abre desde el nivel Inicial?
Desafíos estratégicos para directores escolares ante la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2025.
Los resultados obtenidos en la Evaluación de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2025, prueba que hace el Ministerio de Educación en Perú a través de la Oficina de Medición de la Calidad de los Aprendizajes (UMC), para medir como van los aprendizajes de los escolares en el país. han puesto en evidencia una realidad crítica: a medida que los estudiantes avanzan en su trayectoria escolar, su rendimiento en comprensión lectora disminuye. Las causas de esta problemática son múltiples, destacando el estilo de acompañamiento de las familias, el clima escolar, la violencia en las aulas, la falta de estrategias activas de lectura, el uso desmedido de la tecnología y la desmotivación o resistencia hacia los libros.
Las cifras son alarmantes. En cuarto grado de primaria, solo el 32.7 % de los alumnos alcanza el nivel satisfactorio; es decir, apenas 3 de cada 10 comprenden lo que leen. Esta situación se agrava al terminar la secundaria, donde el porcentaje cae al 11.3 %, lo que significa que solo 1 de cada 10 estudiantes logra entender los textos.
Estos datos han encendido las alarmas en todo el sistema educativo, planteando una interrogante urgente: ¿qué pueden y deben hacer los directivos desde la gestión escolar? En mi opinión, el camino es iniciar una labor preventiva desde las bases. Es necesario dejar de ver la lectura como una tarea exclusiva de la educación primaria y, al mismo tiempo, los padres deben abandonar la idea de que esta responsabilidad recae únicamente en la escuela. La brecha se abre o se cierra desde la etapa inicial, cuando el docente, en alianza con la familia y la comunidad, cultiva hábitos lectores en los niños. Por ello, el director y líder de la escuela debe virar su enfoque hacia la etapa preescolar, involucrando activamente a todos los integrantes de la comunidad educativa.
Se requiere un liderazgo pedagógico que guíe la transición del «aprender a leer» al «leer para aprender», asegurando que en el nivel preescolar se desarrollen las competencias necesarias para formar a un futuro lector. Esto no implica forzar al niño a decodificar palabras de forma mecánica, ya que la lectura en preescolar se da a través de la producción de textos reales, el disfrute de la literatura y la expresión oral. Asimismo, es fundamental articular el trabajo de las maestras de inicial con las de primer y segundo grado de primaria. Esta continuidad permite seguir estimulando las habilidades lingüísticas mediante evaluaciones tempranas de lenguaje oral, nivel de vocabulario, conciencia fonológica y comprensión auditiva. De este modo, se pueden identificar alertas tempranas en aquellos estudiantes que muestren dificultades al finalizar el nivel inicial, brindándoles un soporte emocional y pedagógico personalizado.
Las investigaciones derivadas de los análisis de la ENLA 2025 sugieren que la comprensión lectora mejora significativamente cuando se aumenta la exposición del niño a las palabras, mediante un trabajo conjunto entre escuela, familia y comunidad. Dentro de la institución, el director debe gestionar y abastecer a las aulas de inicial con textos variados y accesibles para los niños. Otra iniciativa valiosa es institucionalizar «la hora del cuento», asignando un horario fijo e inamovible para que el docente lea en voz alta, ya que está demostrado que la exposición diaria a la lectura incrementa el vocabulario de forma exponencial.
Desde el ámbito de la gestión, el rol del directivo también consiste en ofrecer oportunidades de capacitación docente a través de talleres sobre estrategias de comprensión oral, técnicas de lectura dialógica y actividades que promuevan la adquisición de nuevas palabras. Por otro lado, dado que la colaboración familiar es indispensable, es crucial establecer alianzas estratégicas para que la práctica de la lectura se extienda al hogar. Esto se puede lograr mediante talleres donde se enseña a padres y abuelos a contar cuentos, así como a través de campañas de lectura. Finalmente, de cara a la segunda mitad del año escolar, es el momento oportuno para diseñar un plan de acción que reúna al equipo de preescolar y de los primeros grados de primaria. El objetivo debe ser evaluar los datos de comunicación obtenidos hasta la fecha y fijar metas concretas para fortalecer la conciencia fonológica, la comprensión auditiva, la lectura en voz alta y el desarrollo del vocabulario.





