PISA en Argentina: el estancamiento de los aprendizajes interpela al liderazgo escolar y exige redefinir la gestión del aula
Con descensos en Matemática, Lectura y Ciencias y una creciente brecha socioeducativa, los datos de la OCDE revelan un escenario crítico que trasciende lo presupuestario y sitúa la gobernanza pedagógica, la disciplina escolar y el uso estratégico de la tecnología en el centro del debate regional.
Los datos presentados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el informe PISA 2025 vuelven a poner al sistema educativo argentino frente a un espejo incómodo pero imprescindible. Más allá de los titulares efectistas que suelen acompañar cada publicación internacional, el análisis pormenorizado de los resultados exige una mirada profunda desde la gestión y el liderazgo educativo. No se trata únicamente de contabilizar puntajes, sino de comprender las dinámicas institucionales, pedagógicas y de gobernanza que condicionan el aprendizaje de más de 600.000 adolescentes de 15 años en todo el territorio nacional.
Un diagnóstico crítico: desplome de mínimos y brechas consolidadas
En la edición 2025, el rendimiento medio de los estudiantes argentinos registró caídas respecto de las mediciones de 2022 y 2018 en las tres áreas principales: Matemática (367 puntos), Lectura (389 puntos) y Ciencias (393 puntos). Si bien el país mantiene una tasa de cobertura escolar alta entre la población de 15 años (representando al 87% de los jóvenes de esa edad), los niveles de competencia alcanzados muestran un déficit estructural que restringe el desarrollo futuro de las nuevas generaciones.
El dato más contundente para las políticas públicas radica en la proporción de estudiantes que no alcanzan el Nivel 2 de competencia, considerado por la OCDE como el umbral básico para participar de forma efectiva en la sociedad del conocimiento. En Matemática, el 76% de los alumnos argentinos se sitúa por debajo de este nivel básico, mientras que en Lectura la cifra alcanza el 60% y en Ciencias el 59%. Comparado con 2018, la proporción de estudiantes con desempeño bajo aumentó siete puntos porcentuales en Matemática y Lectura, y seis puntos en Ciencias.
Asimismo, la prueba optativa de Resolución de Problemas en Entornos Computacionales ubicó a la Argentina con un promedio de 403 puntos, con solo un 28% de los alumnos logrando el Nivel 3 o superior. En el extremo opuesto de la distribución, la presencia de estudiantes de alto rendimiento (Niveles 5 y 6) es casi insignificante: apenas alcanza el 1% en Ciencias y Lectura, y resulta estadísticamente cercana a cero en Matemática.
La brecha socioeconómica continúa actuando como el principal predictor del éxito académico. En Ciencias, los estudiantes del cuartil socioeconómico más favorecido superaron por 82 puntos a sus pares del cuartil más vulnerable. Sin embargo, el informe rescata una ventana de oportunidad para la gestión: un 14% de los estudiantes desaventajados logró ubicarse en el cuartil superior de rendimiento académico nacional. Estos jóvenes «académicamente resilientes» demuestran que las condiciones de origen no determinan de manera inexorable el destino educativo cuando existen factores de protección institucional e individual.
El ambiente escolar en crisis: clima de aula, ausentismo y recursos bajo presión
Una de las contribuciones más valiosas de PISA para los equipos directivos es la radiografía del contexto de aprendizaje. Los datos reflejan que las dificultades académicas no ocurren en el vacío, sino en entornos escolares atravesados por tensiones organizacionales y de convivencia.
El clima disciplinar en las clases de ciencias presenta indicadores preocupantes. El 58% de los estudiantes argentinos reporta que hay ruido y desorden en la mayoría o en todas las clases (frente al 31% del promedio de la OCDE), y un 29% manifiesta que directamente no puede trabajar bien durante las lecciones (frente al 19% en la OCDE). A esto se suma el desafío de la puntualidad y el ausentismo: el 66% de los alumnos reconoce haber llegado tarde a la escuela en las dos semanas previas a la prueba, un incremento continuo frente al 60% registrado en 2022 y al 53% de 2018.
En términos de recursos, más de la mitad de los estudiantes (54%) asiste a escuelas donde los directores señalan que la escasez o inadecuación del material educativo (libros, equipamiento informático, laboratorios) obstaculiza la enseñanza. Un 50% enfrenta limitaciones similares por fallas en la infraestructura física (edificios, calefacción, iluminación).
Sorprendentemente, la percepción de apoyo docente se mantiene alta: cerca del 78% de los alumnos percibe que sus profesores se interesan por su aprendizaje y un 79% afirma que reciben ayuda adicional cuando la necesitan. Esto evidencia que el problema principal no reside en la falta de compromiso de los educadores, sino en las condiciones del entorno institucional y en la ausencia de marcos pedagógicos sólidos que permitan traducir ese esfuerzo individual en aprendizajes efectivos.
La paradoja tecnológica: penetración masiva de la IA vs. distracción en el aula
El informe PISA 2025 dedica un apartado crucial al impacto de las herramientas digitales. Los estudiantes argentinos se destacan por una rápida adopción de la Inteligencia Artificial: el 52% utiliza chatbots de IA al menos una vez por semana para tareas escolares (superando el 46% del promedio OCDE). Las actividades más frecuentes incluyen la búsqueda preliminar de información (41%), el resumen de textos (41%) y la redacción de borradores (32%).
Sin embargo, esta acelerada digitalización convive con una severa interferencia en la atención. El 55% de los estudiantes declara que sus compañeros se distraen habitualmente con dispositivos digitales durante las clases de ciencias, prácticamente el doble que el promedio de la OCDE (28%). Frente a este fenómeno, las políticas institucionales aún son dispares: solo el 37% de los alumnos asiste a escuelas con normativas formales de prohibición del uso de teléfonos móviles en el establecimiento. En los centros donde rige dicha restricción, la probabilidad de sufrir distracciones digitales disminuye un 19%.
Implicancias para el liderazgo educativo: del diagnóstico a la agenda de gestión
Para los inspectores, directores y líderes escolares, los resultados de PISA 2025 no deben ser leídos como una condena, sino como una hoja de ruta para la acción prioritaria:
- Gobernanza del clima de aula y del tiempo escolar: La gestión del tiempo pedagógico es el primer recurso de equidad. Combatir la impuntualidad, reducir las interrupciones del desarrollo de la clase y establecer acuerdos claros de convivencia escolar son intervenciones de bajo costo financiero pero de altísimo impacto organizativo.
- Alfabetización digital crítica e institucional: Prohibir los dispositivos sin una alternativa pedagógica suele ser ineficaz; no obstante, la falta de regulaciones genera aulas hiperconectadas pero pedagógicamente dispersas. Se requieren marcos institucionales explícitos sobre el uso de celulares e IA, enseñando a los estudiantes a evaluar críticamente los contenidos generados por algoritmos.
- Foco en competencias transversales e investigación: Los índices de perseverancia, curiosidad y mentalidad de crecimiento (growth mindset) mostraron una correlación directa y positiva con el rendimiento en ciencias. Promover culturas escolares que valoren el esfuerzo, el planteamiento de metas y la búsqueda activa de ayuda fortalece la resiliencia académica.
- Alianza estratégica con las familias: El informe detectó un descenso en el involucramiento familiar respecto a 2022 (la conversación semanal sobre la vida escolar cayó del 67% al 62%). Reconstruir los puentes entre la escuela y el hogar es un eje ineludible para sostener la asistencia regular y el compromiso educativo.
Preguntas estratégicas para decisores y equipos directivos:
- ¿Cuenta nuestra institución con un protocolo explícito y acordado para regular el uso de dispositivos móviles que minimice la distracción sin anular el aprendizaje digital?
- ¿Qué estrategias concretas estamos implementando desde la gestión para reducir el ausentismo recurrente y la impuntualidad en los primeros bloques horarios?
- ¿Cómo podemos transformar el alto porcentaje de apoyo docente percibido en una mejora efectiva de los niveles de comprensión lectora y razonamiento matemático?






