Inteligencia Artificial en la educación

TecnologIA presente, PedagogIA pendiente

Superar el aula tradicional: el desafío pedagógico de la inteligencia artificial y el liderazgo colaborativo

El presente artículo se dirige a las organizaciones educativas de nivel secundario (educación media) o superior/universitarios, en cuyos entornos de enseñanza cotidianos persiste el enfoque pedagógico tradicional y la integración tecnológica es escasa o inexistente. El análisis pone de manifiesto una tensión entre las prácticas escolares arraigadas y las lógicas digitales, caracterizadas por la instantaneidad y la simplificación. Por ello, se hace indispensable incorporar en la rutina diaria de los alumnos no solo competencias técnicas como la programación o la robótica, sino también el empleo de la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, esta herramienta no simplifica automáticamente las actividades académicas; en su lugar, demanda planificación, revisión y una lectura crítica para que la IA potencie procesos cognitivos complejos, fomente la alfabetización digital y promueva una participación estudiantil proactiva.

La misma dinámica se observa en el ciclo superior: la formación profesional de los docentes, el acceso a las formas pedagógicas de enseñanza sin la implementación de las tecnologías o el uso técnico de resolución de problemas, está afectando a las instituciones.

¿Será que nos encontramos ante un liderazgo huérfano por la ausencia de programas innovadores en América Latina?

MÁS ESCUELAS, MENOS AULASMariano Fernández Enguita

¿El fin de la «clase tradicional”?¿Por qué el futuro del aprendizaje no cabe entre cuatro paredes?

Vivimos en un ecosistema multimedia vibrante, líquido y en constante expansión; sin embargo, al cruzar el umbral de la mayoría de nuestras instituciones educativas, el tiempo parece detenerse en una estructura rígida heredada del siglo XIX. Esta asincronía nos sitúa ante una tensión dialéctica inevitable: ¿responde la educación institucionalizada al cambio de era tecnológica que habitamos?

No estamos ante una crisis de contenidos, sino ante una obsolescencia del contenedor. Para entender esta metamorfosis institucional, es imprescindible analizar las tesis de Mariano Fernández Enguita en su obra Más escuela y menos aula (2018). El autor nos invita a un ejercicio de audacia intelectual: rescatar la esencia de

la «escuela» —como espacio de socialización y cultura— de la prisión del «aula», ese formato que hoy asfixia el potencial del aprendizaje contemporáneo.

Para comprender el presente, Enguita rastrea la arqueología de la enseñanza. A través de un análisis fascinante de la cultura visual —desde la iconografía en ánforas clásicas hasta grabados renacentistas—, el autor demuestra que la organización escolar predominante durante siglos fue la escuela unitaria (one-room schoolhouse). No siempre estuvimos fragmentados en celdas de conocimiento.

La transición hacia el modelo actual de aulas individuales a cargo de un solo profesor fue el resultado de una necesidad histórica de masificación. La escuela, en su afán por universalizarse, adoptó la lógica de la cadena de montaje, reduciendo la experiencia educativa a una simple identificación de espacio-tiempo donde el horario del docente dicta el ritmo de la mente del alumno. Como bien señala el autor, este modelo fue:

«…posibilitado por la racionalización propia de la Revolución Industrial y la expansión de la escolarización.»

De la escasez del libro a la abundancia del bit: El fin del monopolio

Durante siglos, el aula fue el epicentro del saber por una razón tecnológica: la escasez. Cuando el libro era una tecnología de difícil acceso, el aula funcionaba como el contenedor necesario y exclusivo del conocimiento. Si la información no fluía fuera de esos muros, la autoridad del espacio era absoluta.

Hoy, la ubicuidad digital ha dinamitado ese monopolio. En este punto, Enguita introduce un matiz sociológico fundamental para diferenciarse de los tecnoevangelistas. Mientras que estos últimos pretenden sustituir la labor del profesor por algoritmos o simple navegación en Internet, argumentando que la escuela ya no es necesaria, Enguita defiende la institución escolar como un espacio de cultura irrenunciable. La crisis no es de la escuela, sino de su organización. En un entorno multimedia, la institución no puede pretender excluir las herramientas digitales que ya forman parte del ADN del alumnado; debe integrarlas para dejar de ser una «reliquia» y volver a ser un faro.

La hiperaula: Personalización y el fin de la simultaneidad

La respuesta a este desafío no es simplemente «añadir tecnología», sino transitar hacia la hiperaula. Este concepto define un entorno comunicativo hipermedia donde la arquitectura física y mental de la educación se flexibiliza.

La gran revolución de la hiperaula es el fin de la simultaneidad. Ya no tiene sentido que treinta personas hagan lo mismo, al mismo tiempo y de la misma forma. En este nuevo modelo:

  • Se mantiene una secuencia del aprendizaje, pero se abraza la diversidad de ritmos.
  • Los alumnos gestionan su propio tiempo, transitando de ser receptores pasivos a gestores activos de su proceso.
  • El espacio se organiza para el trabajo colaborativo y la experimentación, rompiendo la jerarquía del pupitre orientado hacia la tarima.

Blockchain: Trazabilidad del talento y validez social

Uno de los puntos más visionarios de Enguita es cómo resolver la acreditación en un sistema no homogeneizador. Si abandonamos el «todos igual», ¿cómo garantizamos que lo aprendido tenga validez ante la sociedad y el mercado laboral?

Aquí es donde el blockchain (cadena de bloques) emerge no como un fetiche tecnológico, sino como una necesidad estructural. Para que un modelo flexible sea socialmente legítimo, requiere un sistema de trazabilidad del talento estandarizado y aceptado. Las acreditaciones en Blockchain permitirían registrar de forma inmutable y transparente las habilidades, conceptos y experiencias específicas de cada alumno, proporcionando una seguridad que el título genérico tradicional ya no es capaz de ofrecer en un mundo de alta especialización.

El docente en la era de la colaboración: Nuevos perfiles

Esta metamorfosis exige, inevitablemente, el fin del docente como «llanero solitario» en su aula tradicional. La profesión debe evolucionar hacia una carrera más abierta y porosa. La propuesta es clara:

  • Diversificación de perfiles: La escuela debe integrar a otros profesionales y especialistas que enriquezcan el ecosistema del hiperaula.
  • Selección por proyectos: El profesorado no debería responder a un estándar genérico administrativo, sino a los programas específicos y necesidades formativas de cada centro.
  • Carrera profesional dinámica: Un replanteamiento de los requisitos de acceso y del ejercicio profesional que priorice la capacidad de orquestar el aprendizaje en red.

REFLEXIÓN: DE LA ESCUELA A/ O A LA FUTURA EMPRESA

Una pregunta que no admite demora.

El tránsito de la «clase tradicional» a la Hiperaula no es un capricho estético; es una exigencia de supervivencia para la institución escolar. Si queremos que la escuela siga siendo el motor de igualdad y cultura de nuestra sociedad, debemos tener la valentía de derribar los muros —físicos y mentales— del aula tradicional.

Debemos dejar de confundir el horario del maestro con el tiempo del aprendizaje. Al final, la propuesta nos deja ante un espejo que nos interroga con urgencia: ¿En qué era tecnológica queremos que se mueva la escuela? Nuestra capacidad para responder determinará si el aprendizaje del futuro seguirá atrapado en moldes del pasado o si, finalmente, se atreverá a habitar el mundo.

Pensar en la preparación de los jóvenes es pensar en futuros emprendedores, pymes o empresas que vean y promuevan el desarrollo del país, el distrito o localidad.

¿Qué saberes espera que existan los futuros trabajos?

En un texto que analiza la crisis de liderazgos, la directora de recursos humanos que lo escribió analiza:

La crisis de liderazgo es provocada por la automatización de los puestos de nivel inicial mediante la inteligencia artificial. Al desaparecer las tareas básicas que tradicionalmente forjaban la experiencia de los futuros directivos, las empresas enfrentan un vacío en el desarrollo de habilidades críticas y de juicio humano. La autora propone transformar el trabajo de los principiantes, pasando de la producción mecánica a la evaluación y el análisis de los resultados generados por la tecnología. Se enfatiza la necesidad de establecer ciclos de aprendizaje deliberados y programas de movilidad interna para garantizar que la próxima generación posea la resiliencia y el discernimiento necesarios. En última instancia, el éxito organizacional dependerá de equilibrar la eficiencia tecnológica con una inversión profunda en el crecimiento del talento humano.

La enseñanza académica no debe estar desatenta a las necesidades de sus estudiantes. En el contexto actual, donde la inteligencia artificial (IA) está automatizando las tareas repetitivas de nivel inicial, las habilidades blandas han pasado de ser complementarias a ser esenciales para la supervivencia profesional de los jóvenes. Al desaparecer el «trabajo pesado» que antes servía de entrenamiento, los jóvenes deben desarrollar capacidades que les permitan actuar como supervisores de la tecnología desde el primer día. Las habilidades blandas que han cobrado mayor relevancia según las fuentes son:

Pensamiento Crítico y Capacidad de Evaluación:

Los trabajadores jóvenes ya no solo deben «hacer la tarea», sino «calificarla». Esto implica tener el criterio suficiente para criticar, refinar y justificar decisiones basadas en borradores generados por IA, detectando cuándo un sistema suena autoritario pero está equivocado

Juicio e Intuición Profesional: Al automatizarse los procesos manuales, es vital desarrollar una «intuición» que permita identificar errores en los modelos o datos. Esto incluye la capacidad de presionar y probar las recomendaciones de la IA en lugar de aceptarlas ciegamente

Resiliencia Emocional: El trato con situaciones complejas o clientes difíciles sigue siendo un terreno puramente humano que construye una resistencia que ningún curso o IA puede replicar.

Comunicación de la Incertidumbre: Es crucial que los jóvenes aprendan a comunicar dudas y saber cuándo escalar un problema. En un entorno de IA, admitir que no se tiene una respuesta clara es una habilidad de liderazgo fundamental Priorización y Recuperación de Errores: Con la IA acelerando el ritmo de trabajo, la habilidad para priorizar tareas y recuperarse rápidamente de las equivocaciones es necesaria para construir credibilidad dentro de una organización

Adaptabilidad y Curiosidad: Dado que se estima que el 39% de las habilidades principales cambiarán para 2030, la capacidad de aprender y pivotar hacia nuevos roles de análisis y visión estratégica es determinante

El profesional joven exitoso hoy es aquel que logra transformar su rol de «productor» en uno de evaluador y tomador de decisiones, utilizando el pensamiento crítico como su herramienta principal para añadir valor humano al rendimiento de la máquina

La escuela que realmente queremos:

6 verdades contra intuitivas para transformar la educación – Michael Fullan y Andy Hargreaves (2010/12)

El enigma de la reforma que nunca llega

Para cualquier docente, la escena es un ritual de frustración: una nueva directiva ministerial aterriza en el escritorio, se anuncian talleres de capacitación con bombos y platillos y se prometen cambios estructurales que salvarán el sistema. Sin embargo, en cuanto suena el timbre y se cierra la puerta del aula, la realidad permanece inmutable. Existe una desconexión abismal entre las macro-reformas y la micro-realidad del aprendizaje.

¿Por qué las innovaciones se diluyen antes de tocar el suelo del salón de clases? La respuesta no es técnica; es profundamente cultural y humana. Como estrategas, debemos entender que si la enseñanza es, por definición, navegar la incertidumbre, ¿por qué obligamos a los maestros a naufragar solos? Esta es una invitación a derribar los muros del aislamiento y repensar el profesionalismo desde sus cimientos. No buscamos parches administrativos, sino una transformación sistémica que devuelva la dignidad y la voz a quienes habitan las aulas.

Verdad 1: El aislamiento no es autonomía; es un techo de cristal para la innovación.

El aislamiento protege de la mirada externa, pero también impide la retroalimentación vital entre pares.

Aquí es donde surge el fenómeno de la balcanización: incluso cuando los maestros se asocian, a menudo lo hacen en «tribus rivales» (por grados, especialidades o afinidades políticas), lo que fractura la unidad educativa. El aislamiento no es un refugio; es una forma de veneno silencioso.

«El aislamiento profesional de los maestros limita su acceso a ideas nuevas y soluciones mejores, hace que el cansancio se acumule interiormente y termine por envenenar…»

Si no hay espacio para que el docente sea observado y para observar a otros, el profesionalismo se marchita. La soledad en la enseñanza no es una elección heroica, sino un legado industrial que debemos desmantelar para permitir que el saber circule.

Verdad 2: El trabajo en equipo artificial es un atajo burocrático que asfixia el crecimiento.

Existe una diferencia radical entre colaborar y simplemente cumplir con una agenda. La colegialidad artificial es un procedimiento burocrático impuesto desde arriba: horarios rígidos de planificación, formularios obligatorios y reuniones sin propósito que solo añaden carga administrativa. Es un «trabajo en equipo» diseñado para el control, no para la mejora.

Frente a esto, debemos construir culturas de colaboración genuina. No todo trabajo en equipo suma; solo aquel basado en la confianza y el disenso constructivo transforma la práctica.

  • Colegialidad artificial: Impuesta, enfocada en la administración y el cumplimiento, genera dependencia y resentimiento. Es un atajo para obtener resultados inmediatos que nunca llegan al corazón del aula.
  • Colaboración genuina: Evolutiva, basada en la confianza y el apoyo mutuo. Aquí, el disenso no es una amenaza, sino una herramienta de aprendizaje. Se enfoca en la mejora del aprendizaje y en la responsabilidad colectiva.

Verdad 3: Tratar al docente como un técnico es una falla de empatía que crea «mártires morales».

Uno de los errores más graves del sistema es tratar el desarrollo docente como un «menú de técnicas» que se pueden inyectar mediante talleres puntuales. Se ignora que el maestro es una persona total. Ignorar la biografía personal, el género y la etapa del ciclo vital del docente no es solo un error de gestión; es una falta de empatía que conduce inevitablemente al burnout.

Muchos docentes, movidos por una profunda ética del cuidado formativo, terminan convirtiéndose en «mártires morales»: adictos al trabajo o escépticos desilusionados que sienten que el sistema los devora. Para transformar la educación, debemos valorar al docente en su totalidad, reconociendo que sus recompensas no son solo externas, sino psíquicas: el vínculo humano con el alumno.

Verdad 4: La separación entre currículo y enseñanza es una falacia de la era industrial.

Hemos heredado un modelo del siglo XIX donde unos «expertos» planean el currículo y los docentes actúan como meros ejecutores. Esta división crea «cárceles restrictivas»

de guías pres-criptas que obligan al maestro a priorizar la «cobertura del programa» sobre la profundidad del aprendizaje.

Separar al arquitecto (currículo) del constructor (enseñanza) vacía de sentido la labor pedagógica y destruye la dignidad profesional. El docente debe recuperar su papel como diseñador de experiencias de aprendizaje.

«Separar el currículum de la enseñanza es un legado histórico que puede convertirse en una falacia educativa. Ha llegado el momento de volverlos a reunir».

La re-unificación del currículo y la enseñanza es el único camino para que el aula deje de ser un espacio de ejecución mecánica y se convierta en un laboratorio de innovación constante.

Verdad 5: El director no es un Mesías, es un facilitador de culturas a través de la «gestión itinerante».

El rol del directivo debe mutar de ser el dueño de «mi visión» a ser un «líder entre líderes». El director tradicional, obsesionado con el control administrativo desde su oficina, es un obstáculo para el cambio. El director moderno practica la gestión itinerante: está presente en los pasillos, escucha la cultura, lee las necesidades de su personal y utiliza los recursos burocráticos para abrir puertas en lugar de vigilarlas.

Un facilitador de culturas entiende que la visión de la escuela no es un mandato personal, sino una misión colaborativa. Su labor es crear un ambiente donde sea seguro asumir riesgos y donde el liderazgo emane de múltiples fuentes. No se trata de reclutar seguidores para un plan, sino de cultivar una comunidad donde cada docente se sienta responsable del éxito de toda la escuela.

Verdad 6: El coraje de escuchar la voz interior es el único antídoto contra la alienación sistémica.

En medio del ruido de las reformas fragmentadas y la sobrecarga laboral, el docente corre el riesgo de alienarse de sus propios valores. La voz interior y la reflexión profunda son esenciales para mantener la integridad profesional. No es un ejercicio de introspección pasiva, sino un acto de coraje.

El crecimiento profesional real solo ocurre cuando el docente se atreve a asumir riesgos calculados. Esto implica cuestionar prácticas heredadas e invitar a otros al espacio privado del aula. Si el sistema castiga el error, castiga la innovación. Debemos fomentar una cultura donde la reflexión sobre la práctica sea la norma y donde el riesgo sea visto como el combustible necesario para la excelencia.

A modo de conclusión: Hacia un profesionalismo interactivo

La mejora escolar no es un proyecto de ingeniería, sino un proceso de maduración cultural. No habrá cambio real sin el compromiso profundo del maestro, pero tampoco sin un contexto sistémico que deje de asfixiarlo. La solución es el profesionalismo interactivo: una cultura donde la enseñanza deja de ser un acto privado y secreto para convertirse en una responsabilidad colectiva y pública.

Dentro de este paradigma, los maestros tienen mayor discrecionalidad para decidir qué es lo mejor para sus alumnos, pero lo hacen en diálogo constante con sus colegas y con la comunidad. Si aceptamos que las escuelas tienen los maestros que se merecen, debemos preguntarnos qué tipo de cultura estamos sembrando hoy. La transformación empieza por la responsabilidad radical de abrir las puertas.

Entender que la educación de nuestros estudiantes no está solo dentro del aula, sino creando espacios de trabajo con otros. Ellos pueden ser asesores, coaching, mentores que permitan hacer la tarea curricular distinta. Poder lograr esto es pensar las escuelas secundarias o formaciones superiores asegurando una construcción ciudadana que acompañe el crecimiento y proyecto de vida de la persona.

¿Estamos listos para derribar los muros de nuestra propia aula y dejar que otros entren?

Este artículo fue pensado y diseñado por profesionales que viven en dos países distintos de América Latina. Desde una mirada pedagógica narra la profesora de teatro Daiana Tanoni de Argentina, su acompañante es el empresario tecnoeducativo Luis Salinas La necesidad de un cambio en el ámbito educativo se comparte, el drama de las instituciones, los docentes y el fuerte impacto que tiene la IA .

A continuación se especificará según fuentes encontradas de cada país.

ESCENARIOS DE REALIDADES

Pensando que la educación es el motor que hace que cada persona pueda desarrollarse en sociedad y, muchas veces, trabajar utilizando el talento personal, me gustaría subrayar los cambios que transitamos.

El impacto personal y profesional: En nuestra vida podemos hablar de un «antes y un después». Por ejemplo, antes hacíamos sumas en el pizarrón o el cuaderno y ahora lo hacemos en una calculadora; antes realizábamos llamadas en un teléfono fijo y eso nos obligaba a buscar la conexión y contacto físico con otros y ahora usamos un

teléfono móvil asegurando que nuestra vida privada se encuentra en él; antes tomábamos decisiones basadas en la experiencia, aprendizaje y consciencia; ahora permitimos aprender información y tomar decisiones basadas en reels y una lluvia de información en redes sociales. No solo se trata de adquirir conocimientos técnicos, sino de una transformación profunda que afecta la vida personal, familiar y empresarial.

La aplicación de las neurociencias en el currículo escolar puede causar el desarrollo de habilidades blandas: Se enfatiza el fortalecimiento en áreas críticas para la educación:

  • Toma de decisiones: Promoviendo asertividad y el pensamiento crítico.
  • Análisis: Mejora en la capacidad de observación y diagnóstico de problemas dentro de los diferentes entornos del ser humano.
  • Liderazgo: Formación de educandos con visión global, pero con un enfoque humano y de responsabilidad social.

El problema no es que las máquinas piensen como humanos, sino que los humanos piensen como máquinas. La clave en la nueva educación es ser profundamente humanos y que la innovación es un proceso vivo y continuo. No es una meta a la que se llega, sino una actitud de mejora constante que permite a las instituciones educativas evolucionar al ritmo de la humanidad, asegurando que el aprendizaje sea significativo, inclusivo y transformador.

IAG EN MÉXICO (Inteligencia Artificial Generativa en Educación Superior en México)

La inteligencia artificial generativa (IAG) está transformando la educación superior en México no como una innovación aislada, sino como un cambio profundo en la producción de conocimiento, la comunicación y la organización social.

Según los resultados de la encuesta ENIAG 2025, esta tecnología ya es parte de la vida cotidiana en las aulas, modificando las formas de enseñar, aprender, evaluar e investigar.

Los principales ejes de esta transformación son:

1.  Integración masiva y cotidiana

La IAG ha dejado de ser experimental para convertirse en un componente habitual del quehacer académico.

Conocimiento y uso: Más del 90% de estudiantes y docentes conocen el término, y más del 60% lo utiliza de forma cotidiana.

Producción de contenido: 8 de cada 10 estudiantes la emplean para generar textos, aunque también se usa para crear imágenes, código, vídeos y audio

Desempeño: Aproximadamente el 70% de la comunidad académica reporta mejoras en su desempeño desde que usa estas herramientas.

2.  Cambio en los procesos cognitivos y pedagógicos

La IA está influyendo en procesos complejos de pensamiento. El 79% de los docentes y el 82% de los estudiantes consideran que es útil para analizar, razonar, reflexionar e imaginar.

Además, el 80% de los estudiantes percibe que la IAG transformará su carrera o área de estudio, especialmente en el campo de las Tecnologías de la Información

3.  Emergencia del apoyo emocional

Un hallazgo relevante es el uso de la IAG en la salud emocional. Cerca de 92,000 estudiantes han recurrido a ella para buscar consejos sobre ansiedad, estrés o depresión, o simplemente para desahogarse

El 88% de quienes la usaron para este fin reportaron que les fue de ayuda

4.  Desafíos y brechas detectadas

A pesar de su avance acelerado, la transformación enfrenta obstáculos críticos: Vacío normativo: Más del 75% de los docentes y estudiantes en instituciones públicas desconocen la existencia de normativas institucionales sobre su uso Necesidad de formación: El 91% de los docentes manifiesta interés en tomar cursos sobre IA, ya que la auto-percepción de dominio técnico es aún baja (promedio de 5 sobre 10)

Desigualdad: Persisten brechas de acceso y capacitación entre diferentes tipos de instituciones; por ejemplo, mientras el 50% de docentes en el TecNM ha tomado cursos de IA, solo el 25% lo ha hecho en Universidades Interculturales.

5.  Hacia un nuevo modelo educativo

Ante esta realidad, la Secretaría de Educación Pública (SEP) propone una Agenda Nacional basada en diez principios de acción para que la integración de la IA sea ética y pedagógica.

Esto implica:

Re-diseñar la evaluación: Pasar de verificar productos (como textos, que ya hace la IA) a demostrar competencias como el juicio crítico y la resolución de problemas.

Fortalecer las humanidades: En un mundo automatizado, el valor diferencial de la universidad radicará en el juicio ético y la comprensión de contextos, por lo que se busca transversalizar las ciencias sociales y humanidades en todos los planes de estudio.

Literacidad digital: Fomentar la capacidad de cuestionar y verificar los resultados de la IA, ya que la mayoría de los usuarios la utiliza con cautela y solo una minoría confía plenamente en sus respuestas.

Los principales riesgos y desafíos identificados en las fuentes son:

  1.  Vacío normativo e institucional

Uno de los mayores retos es que la tecnología avanza con mayor rapidez que las reglas que la regulan.

Desconocimiento de normas: Más del 75% de estudiantes y docentes en instituciones públicas declaran no conocer ninguna normativa institucional sobre el uso de la IA Informalidad: La falta de marcos claros empuja el uso de la IA hacia la informalidad, sin acompañamiento pedagógico ni ético, lo que puede generar sanciones arbitrarias o usos inadecuados.

  •  Integridad académica y evaluación

La masificación del uso de la IA para generar contenidos plantea una crisis en los modelos tradicionales de enseñanza.

Obsolescencia de la evaluación: Dado que el 79% de los estudiantes usa la IA para producir textos, los instrumentos de evaluación basados únicamente en productos escritos están perdiendo su validez para medir el aprendizaje real.

Dependencia tecnológica: Existe el riesgo de que la facilidad de uso de estas herramientas genere una dependencia que obstaculice el esfuerzo personal o el desarrollo del pensamiento crítico si no se integran de forma correcta.

  •  Desigualdad y brechas sociales

La ENIAG advierte que la IA puede actuar como un amplificador de las desigualdades ya existentes en el sistema educativo mexicano.

Brechas institucionales: Persisten diferencias notables en la capacitación; por ejemplo, mientras el 50% de los docentes en el TecNM ha tomado cursos de IA, solo el 25% lo ha hecho en Universidades Interculturales.

Perspectiva de género: Las mujeres manifiestan una autopercepción de dominio de la tecnología más baja que la de los hombres, lo que requiere intervenciones específicas para evitar reproducir brechas digitales de género.

  •  Sesgos y desinformación

Existe una preocupación legítima sobre la fiabilidad de la información generada. Sesgos algorítmicos: Se advierte que la IA no solo replica los sesgos humanos, sino que les otorga una «credibilidad científica» o apariencia de objetividad que puede ser engañosa.

Información falsa: Uno de cada tres estudiantes expresa preocupación por la desinformación generada por la IAG

Por ello, solo el 8.2% de los estudiantes confía plenamente en sus respuestas, mientras que la mayoría declara usarlas con cautela y verificación constante.

  •  Riesgos en el bienestar y salud mental

Un desafío emergente es el uso de la IA como apoyo emocional. Cerca de 92,000 estudiantes la han usado para tratar temas de ansiedad, depresión o desahogo. El riesgo ético reside en que la IA pueda sustituir el acompañamiento humano e institucional especializado, cuando solo debería ser, en todo caso, un recurso complementario.

Para mitigar estos riesgos, la SEP propone fortalecer las humanidades y ciencias sociales en todos los planes de estudio, asegurando que el juicio ético y el sentido público sigan siendo el valor diferencial de la formación universitaria.

EN ARGENTINA TENEMOS LOS SIGUIENTES DATOS:

La inteligencia artificial (IA) educativa es un tema que genera opiniones divididas en la sociedad argentina, reflejando tanto un notable entusiasmo por sus posibilidades como profundos temores sobre sus efectos colaterales.

Según un estudio reciente de la UADE, el 44% de los encuestados considera que la IA ha mejorado la calidad de la educación, frente a un 35% que opina que la ha empeorado.

A continuación, se discuten los puntos centrales que definen la situación actual de la IA en el ámbito educativo:

Beneficios y oportunidades

La integración de la IA se percibe como una herramienta con potencial para democratizar y personalizar el aprendizaje. Los beneficios más destacados son: Acceso permanente: El 34% valora el acceso constante a contenidos educativos en cualquier momento y lugar.

Apoyo a la diversidad: Un 31% destaca su utilidad para ayudar a estudiantes con dificultades de aprendizaje.

Optimización    docente:    Se    reconoce    su    capacidad    para    reducir    tareas administrativas (20%) y estimular la motivación mediante nuevas tecnologías (19%)

Personalización: Permite adaptar el ritmo de aprendizaje al nivel de cada estudiante

Riesgos y preocupaciones

El avance de la IA también genera alarmas significativas, principalmente centradas en el desarrollo humano:

Deterioro cognitivo: Es el riesgo más citado (44%), referido a la pérdida de habilidades de razonamiento y aprendizaje autónomo.

.Habilidades críticas: Casi 8 de cada 10 personas (77%) temen que el uso de la IA debilite habilidades esenciales como el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

Desigualdad: Un 32% teme que la brecha en el acceso a la tecnología profundice las diferencias sociales

De hecho, el 42% de los consultados cree que la tecnología ya ha aumentado la desigualdad educativa.

Reemplazo docente: El 28% expresa preocupación por la posibilidad de que la IA sustituya a los profesores humanos.

Barreras para su implementación

Para que la IA sea efectiva, el entorno educativo debe superar obstáculos materiales y formativos:

Infraestructura deficiente: La mala conexión a Internet y la falta de dispositivos en las instituciones son la barrera principal para el 46%.

Costos elevados: El precio de las plataformas y herramientas digitales representa un problema para el 38%.

Capacitación docente: Existe un consenso casi unánime (72%) sobre la necesidad imprescindible de que los docentes reciban formación específica en IA para integrarla pedagógicamente.

Dinámica en el aula y formatos

El uso de dispositivos inteligentes en clase genera resistencias: el 44% considera que provocan distracciones y dependencia tecnológica, frente a un 33% que los ve de forma positiva por fomentar la interactividad.

En cuanto a la modalidad de enseñanza, a pesar de los avances tecnológicos, la educación presencial sigue siendo la favorita (54%), seguida por el modelo híbrido (34%). La modalidad totalmente virtual apenas cuenta con un 6% de preferencia, lo que sugiere que la tecnología se valora más como un complemento que como un reemplazo del espacio físico del aula.

A nivel institucional y pedagógico, la apropiación de un liderazgo que provoque una mejora educativa se dificulta por:

A- Exceso de burocracia: La tarea administrativa de los directivos no da espacio para acompañar docentes, observar las prácticas e impulsar la mejora.

B – Escasa formación específica: No existen políticas sistemáticas y continuas de formación en liderazgo pedagógico, liderazgo distribuido y gestión participativa.

C – Cultura escolar tradicional: La gestión escolar verticalista y con poca participación de los que la habitan hoy ya no funciona.

D- Limitada autonomía institucional: Las decisiones importantes suelen depender de los niveles centrales del sistema educativo y no suelen ser flexibles o promover la autonomía institucional.

Reflexionando sobre lo que sucede en las instituciones y la imposibilidad de llevar adelante la mejora educativa, se pueden proponer algunas variables:

Crear e incorporar herramientas de liderazgo desde la política educativa; de esta manera podemos favorecer la construcción del liderazgo distribuido en las escuelas. La formación de directivos: Hacer capacitaciones en liderazgo pedagógico o distribuido, trabajo colaborativo, gestión democrática o participativa, resolución de conflictos, conducción de equipos.

Facilitar la autonomía institucional a las escuelas: de esta forma poder manejar la organización institucional y recursos en donde cada escuela lo pueda llevar adelante, teniendo en cuenta su contexto y comunidad que la habita.

Promover comunidades profesionales de aprendizaje: Generar espacios de intercambio docente, reflexión pedagógica, innovación compartida.

UN HORIZONTE EN COMÚN.

Para concluir este intercambio entre las perspectivas pedagógica y empresarial, resulta fundamental reflexionar sobre una metodología de trabajo institucional orientada al futuro. Por una parte, es necesario que la capacitación en los establecimientos de enseñanza superior se diseñe bajo un modelo de enseñanza-aprendizaje equilibrado, que integre los contenidos curriculares con las problemáticas sociales actuales y las demandas del mercado laboral emergente.

La innovación educativa no depende exclusivamente de la implantación tecnológica; requiere, ante todo, de una gestión directiva que impulse un liderazgo pedagógico o transformacional compartido con el cuerpo docente y el resto del personal. De este modo, es posible construir de forma colectiva —involucrando a alumnos, profesores, directivos, familias y actores externos— una comunidad educativa que responda verdaderamente a los desafíos de la época contemporánea.

Ambas partes sostenemos la convicción de que los establecimientos educativos deben gestionarse bajo el enfoque del pensamiento sistémico. Esta perspectiva implica entender que cada uno de los componentes de la organización está entrelazado, conformando una unidad cohesionada. Con el fin de lograr este objetivo, las instituciones educativas requieren integrar los siguientes pilares:

PERSPECTIVA GLOBAL: Asumir que cualquier decisión o movimiento repercute en la totalidad del sistema.

INTERCONEXIÓN: Reconocer que los diversos integrantes de la comunidad educativa mantienen vínculos recíprocos.

EVOLUCIÓN  CONSTANTE:  Promover  espacios  de  análisis  y  aprendizaje

permanente dentro del centro.

RESILIENCIA: Actuar con versatilidad frente a las transformaciones y retos que plantea el entorno.

Al identificar los vínculos existentes entre los individuos, sus realidades y los marcos de la organización, se impulsa la creación de entornos educativos más colaborativos y diversos, enfocados plenamente en el desarrollo y conocimiento compartido.

Creemos que las organizaciones aprenden cuando desarrollan una visión compartida y comprenden las relaciones que existen entre los diferentes componentes del sistema.

La escuela frente al desafío de enseñar en la era digital.

La IA es una práctica que la realizan los estudiantes sin importar el nivel (primario, secundario o superior), en todo el mundo.

La ciencia, a través de un estudio que se hizo en estudiantes cuando hacían una actividad escolar identificó que aquellos que respondían sin uso de la IA, neurológicamente conectaban mejor las funciones ejecutivas del cerebro. A este proceso se lo denomina descarga cognitiva. ¿Qué significa eso?, que si el alumno copia y pega lo que la IA le responde no piensa.

Entonces, el desafío como educadores es enseñar a usarla con criterio. Buscar con un objetivo claro, revisar la información que nos dá con fuentes confiables, generar prompts acordes para profundizar temáticas, contextos, fórmulas. No debemos evitarla, la IA es una herramienta poderosa pero no por eso se debe dejar de lado los libros, la lectura en páginas web con información confiable, la ética, pensar y diseñar estrategias pertinentes. Los profesores ante este cambio cultural debemos evitar la pandemia cognitiva, porque la IA no amenaza a la humanidad, la pereza por pensar sí. Y para esto no solo queremos, sino que necesitamos un equipo directivo que acompañe el talento de sus docentes que son los que provocaran el cambio institucional. Hoy, más que nunca, las instituciones deben tener la mirada sintémica, que es muy distinto a la mirada compasiva que el sistema, muchas veces, disfraza de pedagogía.

La mirada sintémica implica ejercer un liderazgo que observe las relaciones, promueva la comunicación, construya redes de apoyo y tome decisiones considerando el bienestar y el aprendizaje de toda la comunidad educativa.

¿Qué pasa si los directivos apoyamos a nuestros docentes y viceversa?, o ¿si lo que la sociedad espera hoy de ella está en el fortalecimiento de la red educativa?, ¿será que la escuela pide abrir sus puertas de par en par a la vida? ¿Será que la transformación ocurre de abajo hacia arriba con actores que se desarrollan en sociedad para poder sostener el cambio educativo?

Los invito a reflexionar…

REDISEÑO: “Rompiendo paradigmas”

Hay que tener la lucidez de entender que la educación no está a la altura de la sociedad. Romper paradigmas es ver y escuchar distinto a la escuela disciplinada que conocemos. El liderazgo que agranda la educación no manda, eleva el compromiso y el bienestar común. La persona que emplea arte, ciencia, diseño y programación es aquella persona polímata que transgrede la disciplina y la pone al servicio del saber. Crear a partir de las nuevas preguntas que están en la mesa hoy es tener la valentía de movilizar límites para imaginar y dar forma a la realidad. Las certezas se desvanecen y la agenda educativa se reescribe con un propósito nuevo. Hacer la tarea no se cierra solo en el resultado de una operación mecánica o secuencia didáctica aislada. El trabajo continuo de aprender, desaprender y reaprender provoca en consecuencia el desarrollo de capacidades.

Albert Camus nos muestra en el absurdo mito el de Sísifo que la felicidad se encuentra en el esfuerzo continuo ante la vida sin propósito claro. Las instituciones, frente a la incertidumbre deben formar equipo y crear sentido para que las aulas sean ese espacio donde se pueda construir sueños, confiando en que más allá de la indiferencia universal, la humanidad es capaz de moldear cualquier obstáculo con estrategias creativas, audaces e inteligentes.

El cambio es tomar la decisión de emprender hacia otro horizonte. No es en soledad, es mediante alianzas que colaboren en la reescritura del nuevo andar. Hackear la educación es hacer que la escuela vuelva a tener sentido, que la institución educativa tenga un propósito que motive a ir.

El tecnohumanismo demostró que el conocimiento puede ser expansivo, inclusivo y, sobre todo, profundamente humano. Que la innovación no separa, conecta. Eso es hackear la educación: un acto de coraje colectivo para transformar viejos modelos en un nuevo futuro.

“La paradoja tecnológica en las instituciones educativas: la presencia de la tecnología y la ausencia de su enseñanza.”

¿Estamos acompañando a nuestros estudiantes a ser ciudadanos digitales o solo usuarios de tecnología?

«El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos» Antonio Gramsci

CITAS:

  • Dirección General de Materiales y Métodos Educativos de la Subsecretaría de Educación Básica y Normal, Ramírez Raymundo, R., Amorrortu editores, Secretaría de Educación Pública Argentina, & Biblioteca para la Actualización del Maestro. (1996). La escuela que queremos (F. Villegas, Trans.). Amorrortu   editores.               https://zonaescolar98.files.wordpress.com/2010/12/la-escuela-que-queremos.pdf
  • Mtro. Mario Delgado Carrillo, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México, Tecnológico de Monterrey, Universidad de Guadalajara, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad Anáhuac, El Colegio de México, Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), & Observatorio Interinstitucional de Inteligencia Artificial en la Educación Superior en México. (2025). Usos y percepciones sobre la Inteligencia Artificial Generativa en la educación superior mexicana. In Encuesta Nacional [ENIAG 2025].

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1071411/Dossier_Resultados_ENIAG2025_SEP_

.pdf

Hola 👋
Un placer conocerte.

Regístrate gratis para recibir toda la información sobre eventos educativos, cursos, noticias y recursos para educadores.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Mostrar más

Daiana Tanoni

Especialista en innovación pedagógica, actualmente finaliza su Licenciatura en Gestión de Instituciones Educativas (UNICABA), fusionando el arte con las nuevas tecnologías y la gestión cultural.

Luis Salinas

Director de Integra Marketing con más de 30 años de trayectoria impulsando el crecimiento de empresas en México, España y Latinoamérica. Especialista en mercadotecnia integral, investigación de mercados y posicionamiento de marca, con un enfoque distintivo en la experiencia humana (UX Humana) y la excelencia en el servicio. Consultor acreditado y capacitador externo (STPS), con experiencia comprobada en el sector educativo, inmobiliario y PYME.

Deja un comentario

Botón volver arriba