El fin de la formación pasiva: Aristóteles Nielsen y la apuesta por el aprendizaje experiencial en la alta dirección
Frente a la volatilidad de los entornos actuales, el director de Nielsen Asociados destaca la urgencia de transitar desde la transmisión de información hacia la transformación de conductas mediante metodologías de "seriedad lúdica" y estándares globales.

En un mundo donde la información está a un solo clic de distancia, la verdadera brecha en las organizaciones no es la falta de datos, sino la dificultad para transformar ese conocimiento en capacidad de acción. Para los líderes y educadores de hoy, el desafío ya no es qué enseñar, sino cómo lograr que el aprendizaje sea sistémico, profundo y, sobre todo, transferible a la realidad cotidiana.
Para profundizar en este cambio de paradigma, conversamos con Aristóteles Nielsen, director de Nielsen Asociados y un referente indiscutido en la profesionalización de la formación en Argentina y la región. Con una mirada que integra la ingeniería del comportamiento y la sensibilidad humana, Nielsen ha sido el responsable de introducir en el país a MTa® Learning, la metodología británica de aprendizaje experiencial elegida por las empresas del Top 100 de Forbes UK.
En esta entrevista, Aristóteles nos invita a desaprender los vicios del «activismo» pedagógico para descubrir la «seriedad lúdica»: un enfoque donde el facilitador deja de ser el centro para convertirse en el arquitecto de entornos donde el verdadero protagonista es el descubrimiento.
Entrevista completa a Aristóteles Nielsen
¿Qué momentos de tu recorrido profesional sentís que marcaron tu mirada actual sobre el aprendizaje?
Siento que el momento bisagra fue descubrir que el conocimiento técnico no garantiza la efectividad humana. Vi a muchos líderes brillantes en los papeles fallar en la gestión de sus equipos por falta de habilidades relacionales. Allí entendí que el aprendizaje real no es acumular datos, sino transformar la capacidad de acción. Mi mirada hoy es sistémica: no formamos individuos aislados, sino nodos de una red que deben aprender a coordinarse mejor.
Desde Nielsen Asociados, ¿qué transformaciones notás hoy en las demandas de formación en Argentina y la región?
Hoy la demanda ya no es «dar un curso», sino «resolver un problema de cultura». Las empresas buscan agilidad, resiliencia y, sobre todo, seguridad psicológica. En Argentina, dada nuestra volatilidad, la demanda se centra en líderes que puedan gestionar la incertidumbre sin perder el compromiso del equipo. Se busca menos teoría y mucha más transferencia inmediata al puesto de trabajo.
¿Por qué creés que los modelos tradicionales ya no alcanzan?
Porque el modelo tradicional se basa en la transferencia de información (el facilitador sabe, el alumno escucha). Pero hoy la información está a un clic. Lo que falta es la sabiduría de la práctica. Los desafíos actuales son complejos y adaptativos; no se resuelven con manuales, sino con la capacidad de pensar críticamente y colaborar en tiempo real, algo que una presentación de PowerPoint simplemente no puede entrenar.
¿Cómo definirías el aprendizaje experiencial?
Es el proceso de construir sentido a partir de la experiencia directa. No es solo «hacer una actividad divertida», es una estructura cíclica: vivir una experiencia, reflexionar sobre ella, extraer conclusiones conceptuales y aplicar esas conclusiones a una situación nueva. Es aprender desde adentro hacia afuera.
¿Qué cambia cuando las personas aprenden “haciendo”?
Cambia el nivel de retención y el compromiso emocional. Cuando escuchas, olvidas; cuando ves, recuerdas; pero cuando vives algo, lo comprendes. Al «hacer», la persona pone en juego sus sesgos, sus miedos y sus virtudes. No hay dónde esconderse tras la teoría. Eso genera un «insight» mucho más potente que cualquier discurso.
¿Qué competencias se desarrollan mejor con estas metodologías?
Todas las llamadas Soft Skills, que en realidad son las más duras de adquirir: el liderazgo situacional, la comunicación asertiva bajo presión, la toma de decisiones colaborativa y, fundamentalmente, la autoconciencia. MTa permite «ver» cómo te comportas mientras intentas resolver un problema con otros.
¿Cuáles son los errores más frecuentes al implementar aprendizaje vivencial sin metodología clara?
El error más común es el «activismo»: hacer actividades por el hecho de hacerlas, sin un propósito claro. Otro es no dedicarle el tiempo necesario al debriefing (la reflexión guiada). Si no hay reflexión, solo hubo recreación, pero no hubo aprendizaje. Sin metodología, el facilitador puede terminar forzando conclusiones que los participantes no vivieron.
MTa Learning es utilizada a nivel mundial. ¿Qué la hace diferente?
Su precisión. MTa no utiliza juegos azarosos; utiliza actividades de diseño ingenieril que espejan comportamientos organizacionales exactos. Además, su enfoque no es lúdico, sino de «seriedad lúdica». Las herramientas están diseñadas para que el aprendizaje sea medible, repetible y escalable.
¿Qué principios pedagógicos están en la base de MTa?
Se basa principalmente en el Ciclo de Kolb (Experiencia-Reflexión-Conceptualización-Aplicación) y en la Psicología Cognitiva. El principio fundamental es que el facilitador no es un experto que da respuestas, sino un arquitecto de entornos donde el participante descubre sus propias respuestas.
Más del 70 % de las empresas Top 100 Forbes UK utilizan MTa. ¿A qué atribuís esto?
A que estas empresas no tienen tiempo que perder. Buscan resultados tangibles y metodologías que sean respetuosas con el nivel intelectual de sus ejecutivos. MTa es elegante, es desafiante y, sobre todo, funciona porque se enfoca en la mejora del desempeño real, no en el entretenimiento.
¿Cómo surge la decisión de traer esta certificación a Argentina? Porque sentíamos que en la región había mucha voluntad de hacer aprendizaje experiencial, pero faltaba el «cómo» profesional. Queríamos elevar la vara de la facilitación en Argentina y ofrecer a los profesionales locales una herramienta con estándar global que les diera credibilidad y resultados superiores.

El futuro de la educación y el liderazgo
Al ser consultado sobre el impacto de la Inteligencia Artificial, Nielsen es categórico: «En un mundo donde la IA maneja la información, lo que nos queda es la experiencia humana«. El diferencial competitivo del futuro será la capacidad de generar encuentros cara a cara que sean vivenciales y emocionales.
La próxima Masterclass Internacional y certificación MTa en Argentina surge como una respuesta a la necesidad de profesionalizar la facilitación. No es solo un espacio para obtener un diploma, sino un laboratorio de entrenamiento de alta energía diseñado para quienes desean «hacer lío constructivo» en sus organizaciones y mejorar, en última instancia, la calidad de vida de las personas en sus ámbitos laborales.
¿Qué caracteriza a esta Masterclass de dos días intensivos?
La intensidad y la inmersión. No es un seminario donde tomas nota; es un laboratorio de entrenamiento. Es un espacio de alta energía donde se desglosa la metodología paso a paso, desde cómo elegir la actividad correcta hasta cómo hacer las preguntas de reflexión que realmente abren cabezas.
¿Qué vive concretamente una persona que participa?
Vive la dualidad de ser «participante» y «facilitador» casi en simultáneo. Se enfrenta a desafíos físicos y mentales con las herramientas de MTa, siente la frustración del error y la satisfacción del logro, y luego analiza quirúrgicamente qué pasó y cómo replicar ese efecto en otros.

¿Por qué es tan importante “vivir la metodología en acción” para facilitarla?
Porque no puedes facilitar una transformación que no has pasado tú mismo. El facilitador de MTa necesita conocer la «temperatura» de la actividad, saber dónde están los puntos de fricción y cómo se siente el participante. Solo desde esa empatía técnica se puede guiar un proceso de aprendizaje profundo.
¿Con qué herramientas y competencias se va cada participante?
Se van con el «Kit de Herramientas» mental y físico para diseñar talleres de alto impacto. Aprenden a observar comportamientos de forma objetiva, a estructurar procesos de reflexión potentes y, sobre todo, se llevan una certificación que valida su competencia a nivel internacional.
¿Qué define a un buen facilitador experiencial?
La capacidad de «quitarse del medio». Un buen facilitador no quiere ser la estrella del show; quiere que el proceso de aprendizaje sea el protagonista. Debe tener una escucha clínica, curiosidad genuina y el coraje de devolverle al grupo lo que está viendo, incluso si es incómodo.
¿Cómo se asegura MTa de que lo aprendido se transfiera al trabajo?
A través del paso final del ciclo: la Planificación de la Acción. No terminamos una sesión sin que el participante traduzca el aprendizaje en compromisos concretos: «¿Qué vas a hacer diferente el lunes a las 9 de la mañana?». La metodología conecta constantemente la actividad con la analogía del negocio o el aula.
¿Qué debería cambiar en la formación de líderes en los próximos años?
Debemos dejar de formar líderes para un mundo estático. La formación debe pasar de ser «transmisiva» a ser «transformativa». Necesitamos líderes que sean aprendices constantes, que sepan fallar rápido y barato, y que entiendan que su principal tarea es crear contextos donde otros puedan brillar.
¿Qué lugar ocuparán las metodologías experienciales en el futuro?
Serán el núcleo. En un mundo con Inteligencia Artificial que maneja la información, lo que nos queda es la experiencia humana. El aprendizaje cara a cara, vivencial y emocional será el diferencial competitivo más importante de cualquier institución.

¿Qué le dirías a quienes todavía dudan en incorporar estos enfoques?
Que miren sus resultados actuales. Si siguen obteniendo las mismas respuestas, es porque están haciendo las mismas preguntas. El riesgo hoy no es probar algo nuevo, el riesgo es seguir intentando resolver problemas del siglo XXI con métodos del siglo XIX.
¿Qué expectativas tenés para esta nueva edición de la Masterclass?
Tengo la expectativa de formar una nueva cohorte de facilitadores que «hagan lío» constructivo en sus organizaciones. Espero ver esos momentos de revelación en los rostros de los participantes cuando se dan cuenta de que hay una forma mucho más potente y humana de enseñar y liderar.
¿Qué te sigue motivando a impulsar estas propuestas?
Ver la transformación real. No hay nada más gratificante que un facilitador que te escribe meses después para decirte: «Apliqué la metodología con un equipo que estaba roto y hoy están trabajando con una sinergia increíble». Eso es lo que me mueve: saber que estamos mejorando la calidad de vida de las personas en las organizaciones.






