Líderes de la educación alertan sobre una crisis mundial en la profesión docente
En la Cumbre Mundial de Maestros en Chile, sindicatos y expertos señalan que la escasez de profesores y las precarias condiciones laborales son una amenaza global, exigiendo un plan de acción para dignificar la profesión y garantizar una educación de calidad.

Líderes de la educación de todo el mundo se han congregado en la Cumbre Mundial de Maestros (WST), celebrada en Santiago, Chile, para abordar una crisis de proporciones globales que afecta directamente a la calidad de la educación: la escasez de docentes. El encuentro ha servido como plataforma para un llamado de atención urgente, advirtiendo que se necesitan al menos 50 millones más de maestros para 2030 para cubrir la demanda mundial.
La problemática, según la Internacional de la Educación (IE), federación que representa a 33 millones de trabajadores del sector, se atribuye a fallos sistémicos por parte de los gobiernos. Los recortes en los presupuestos de educación pública, sumados a la falta de salarios justos, condiciones laborales precarias y la escasa participación de los docentes en la toma de decisiones, han provocado una alta tasa de abandono de la profesión. Este fenómeno no es exclusivo de los países en desarrollo, sino que también afecta a naciones de Europa y América del Norte, demostrando que la crisis es un desafío universal.
En respuesta a esta situación, la IE ha presentado una hoja de ruta integral con soluciones concretas. Entre las propuestas, se enfatiza la necesidad de salarios competitivos, seguridad laboral y el desarrollo profesional continuo como pilares fundamentales para atraer y retener a nuevos talentos. Además, se insiste en que los maestros deben tener una voz activa en la formulación de las políticas educativas, reconociéndolos como agentes de cambio y no solo como implementadores de directivas.
La Cumbre tiene como objetivo principal la adopción del «Consenso de Santiago», un acuerdo multilateral que busca movilizar la voluntad política y los recursos necesarios para implementar las recomendaciones de la ONU y fortalecer los sistemas de educación pública a nivel global. Los líderes educativos han sido enfáticos al señalar que esta crisis no es irreversible. Afirman que con un cambio de paradigma y la inversión adecuada, es posible revertir la tendencia y asegurar que cada niño y niña tenga acceso a una educación de calidad impartida por un profesional cualificado y motivado.





