Docentes

A horas de iniciar el ciclo escolar

Está cayendo la tarde con la más alta expectativa de este año 2023, …un nuevo desafío, el inicio de las clases y con ello la invitación de Axel Rivas, a “revivir las aulas”, un tiempo diferente sin duda, un año donde aún transita el efecto de la pandemia Covid – 19 que cambió la vida y una meta que nos convierte a los docentes, en hacedores de estudiantes protagonistas adquiriendo capacidades, habilidades, destrezas que les permitirán responder al mundo, que tendrán mejores vidas, haciéndose fuertes y sensibles a la vez (Axel Rivas).

Hoy es imprescindible que como docentes trabajemos desde la horizontalidad, contagiemos el amor por aprender, educando mentes curiosas, capaces de transformar lo cotidiano en oportunidades de exploración y aprendizaje (Melina Furman), entendiendo que la diversidad es un tesoro que se debe preservar como uno de los valores patrimoniales de la humanidad tal como dice Alicia Camilloni y que es nuestra responsabilidad cambiar la mirada de Alvin Toffler cuando manifestó que “los analfabetos del siglo XXI no serán quienes no sepan leer ni escribir, sino quienes no sepan a aprender, desaprender y reaprender”, para que esto se materialice es preciso despertar la pasión por aprender, dándole sentido a lo que aprenden mediante reglas claras y legítimas, basadas en el esfuerzo y el apoyo incondicional (conductores del aprendizaje según Axel Rivas).

Aprender a enseñar y enseñar a aprender es unos de los propósitos que como docente, considero cambiará el rumbo de un aula, por lo que es necesario que nuestra práctica sea innovadora y multidisciplinaria, que apostemos a la escuela inteligente propuesta por D. Perkins donde los estudiantes aprendan a pensar desde lo que conocen, y donde “un buen profesor tiene una visión de lo que debe ser enseñado,  que es coherente con las necesidades de los estudiantes según sus capacidades e intereses, construyendo experiencias de aprendizaje en los que los estudiantes están involucrados y muy motivados” por lo que no debemos olvidar nunca a  M. de Unamuno en su frase “lo que cansa y se estudia a disgusto, se aprende mal”.

Como docente apasionada invito a los colegas a sumarse potenciando estudiantes protagonistas de su propio aprendizaje y motores de cambio, empoderados para la participación activa, denotando empatía y asertividad, aplicando el trabajo colaborativo como herramienta indispensable, para comprender que el éxito es la suma del esfuerzo inteligente, por eso “seamos todos para uno y uno para todos”.

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